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Las galaxias, la materia oscura y las nuevas preguntas del cosmos   Leave a comment

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Por Daniel Mecca

Una extraordinaria observación ha multiplicado, paradójicamente, los enigmas del cosmos: por primera vez han hallado una galaxia sin materia oscura. Se trata de una enorme galaxia llamada NGC1052-DF2. Tiene el tamaño de la Vía Láctea, nuestra galaxia. Está a unos 65 millones de años luz de la tierra.

Para generar una aproximación al fenómeno -no se puede hablar de precisiones ante estructuras aún tan enigmáticas- primero hay que distinguir qué se entiende por materia oscura, la energía oscura y la materia ordinaria.

La materia ordinaria es todo que observamos de manera directa, lo que vemos que brilla en el universo. Representa un 5% del cosmos.

La materia oscura -que se postuló en 1930- es uno de los principales componentes del universo. Se estima que un 25% de la cantidad de materia del universo es materia oscura. Sólo se puede detectar por sus efectos gravitacionales sobre otros objetos del universo. Esa materia sólo interactúa de manera gravitatoria, pero no emite luz como sí lo hace la materia ordinaria.

Pongamos como ejemplo las galaxias. La velocidad en la que giran las galaxias sobre su propio eje no es posible de ser explicada sólo por su materia observable, por lo que se presume que es la materia oscura la que otorga esa masa adicional para que las galaxias roten. En definitiva, sin materia oscura los cúmulos de galaxias y las galaxias mismas se desarmarían.

Pieter van Dokkum, de la Universidad de Yale -el principal autor del estudio publicado en la revista Nature- explicó que en el caso de esta galaxia descubierta, si tuviese una cantidad normal de materia oscura su velocidad sería de 108.000 kilómetros por hora, pero los cúmulos se desplazaban a 28.000 km/h, una velocidad correspondiente a la ausencia total de materia oscura.

La Vía Láctea —por caso— tiene que estar en movimiento de rotación para tener forma de espiral, ya que de otra manera sería esférica por la unión de todas las partículas por la gravedad. Mientras que las galaxias rotan sobre su propia eje -en su fuga a través del espacio- todas las estrellas dentro de la galaxia rotan alrededor de su centro. Todo el universo está en movimiento en forma constante.

La energía oscura -explicó el astrónomo y especialista Andrés Nicolás Ruiz- es la responsable de una expansión acelerada del universo. Es un tipo de energía que llena el universo y lo hace expandirse de manera cada vez más rápida: “Mientras más grande es el universo, más lleno de energía oscura está. Y mientras más energía halla, más rápida será la expansión” (Clarín, 2/04).

Primer dato: hasta el momento se pensaba que todas las galaxias tenían materia oscura, por lo que esta observación desafía las teorías habituales sobre la formación de las galaxias. Segundo dato: Tanto la materia oscura como la energía oscura han sido postuladas para explicar observaciones, pero no han sido detectadas de manera directa o en laboratorio.

Tercer dato: El modelo actual para entender la materia oscura responde al modelo de la relatividad general de Albert Einstein, de 1916, que engloba a la gravitación newtoniana: la gravedad como una deformación del tejido del espacio-tiempo, producida por cualquier combinación de materia y energía.

Los astrónomos son cautelosos. La observación de esta nueva galaxia primero debe verificarse en otras galaxias para entender ante qué tipo de fenómeno se está y si es una excepción y qué representaría esa excepción. Pero de encontrarse otros casos de galaxias sin materia oscura podría dar vuelta la manera de pensar las galaxias, la materia oscura y el modelo de gravedad en grandes objetos del cosmos.

Una de las hipótesis es que esta ausencia de materia oscura puede ayudar a probar la existencia, precisamente, de la materia oscura. Pero de verificarse la observación, también podría poner en duda si realmente la materia oscura es cómo se la está pensando hasta ahora e incluso la revisión de la relatividad general para explicar cómo funciona la gravitación en escalas grandes del universo, lo que llevaría a un replanteo de las teorías en busca de modelos superadores para abordar estos fenómenos.

Hace 14 mil millones de años, durante los primeros minutos después del Big Bang, la fusión nuclear produjo un núcleo de helio por cada diez de hidrógeno. Según explicó el astrónomo Neil Degrasse Tyson -presentador de la nueva versión de la serie Cosmos- si la materia oscura hubiera participado de la fusión nuclear habría mucho más helio en relación con el hidrógeno. De esto se razona que la materia oscura y la fusión nuclear no se mezclan, a diferencia de lo que sucede con la materia ordinaria.

Sin embargo, la materia oscura ejerce gravedad, aparentemente, con las mismas reglas que la materia ordinaria. Degrasse Tyson se pregunta entonces: si toda la masa tiene gravedad, ¿toda la gravedad tiene masa?. Y, aún más, ¿se trataría de una gravedad ordinaria de la materia ordinaria de un universo fantasma? Estaríamos hablando ya no solo de un universo sino un multiversos, infinitos universos con leyes propias.

La imaginación se dispara. También las preguntas. Y eso es lo maravilloso.

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Publicado abril 10, 2018 por danielmecca en Notas astronomía, Notas en la prensa

El Banco Central ya vendió más de 1100 millones de dólares en dos semanas para frenar la divisa   Leave a comment

El Banco Central (BCRA) llegó a este lunes luego de intervenir para frenar la divisa, en los últimos 15 días, con casi mil millones de dólares. Llevaba acumulados vendidos más de 500 millones de dólares hasta el viernes, cuando vendió 413 millones más.

Al cierre de este lunes, el BCRA tuvo que volver vender otros US$ 187.5 millones. De este modo, en dos semanas, el BCRA ya lleva acumuladas ventas por unos 1123 millones de dólares, lo que representa, a la fecha, un 1,82% de las reservas internacionales.

Las Reservas Internacionales finalizaron la jornada en US$ 61.604 millones, cayendo US$ 85 millones respecto al viernes.

El dólar minorista cerró en $ 19,985 para compra y $ 20,536 venta.

La explicación de la intervención del BCRA no sólo se da para contener la escalada de precios (cada devaluación dispara los precios y las tarifas), sino porque este martes vence el 42% del stock de Lebacs, superior a los $520.000 millones, por lo que necesitan un dólar planchado para que esa renovación sea atractiva a los inversionistas.

En otras palabras, con la intervención vendedora del BCRA, buscan generar mayor atractivo en pesos para el negocio de las Lebacs, el carry y, en todo caso, generar un equilibrio entre la especulación financiera en pesos y la especulación financiera en dólares, a lo que se trasladan los inversionistas con cada devalución.

En este cuadro, Wall Street retrocedió el lunes, en vísperas de la reunión de la Reserva Federal (Fed) de este miércoles y afectada por Facebook que cayó fuerte (6,77%) luego de revelaciones del caso Cambridge Analytica: el Dow Jones perdió -1,35% y el Nasdaq -1,84%.

El miercóles la FED comenzará con la suba de las tasas de interés que pondrán en crisis el cuadro económico nacional (endeudamiento en dólares para financiar el déficit que a su vez crece por el propio endeudamiento), que se suma a los números en rojo de la balanza comercial. Mientras tanto, buscan controlar la inflación con paritarias del 15% sin cláusula gatillo lo que podría llevar a una recesión del consumo cuando las propias expectativas del Banco Central -el REM- ubican a la inflación en 19,9%.

Publicado marzo 20, 2018 por danielmecca en Notas de finanzas, Notas en la prensa

Renunció el principal asesor económico de Donald Trump en medio de la crisis por los aranceles   Leave a comment

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El ahora ex asesor en Economía de la Casa Blanca, Gary Cohn (DPA)

Por Daniel Mecca

El principal asesor económico de Donald Trump, Gary Cohn, renunció este martes luego de haber protestado contra la decisión del presidente estadounidense de imponer tarifas aduaneras sobre el acero (25%) y el aluminio (10%).

“Ha sido un honor servir a mi país y promulgar políticas económicas pro-crecimiento para beneficio del pueblo estadounidense”, dijo Cohn en un comunicado lacónico.

Más temprano, el líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, había exhortado a Trump para que desista de su intención de imponer aranceles, al sostener que “un enfoque más quirúrgico” podría evitar una peligrosa guerra comercial.

El pedido del republicano llegó después de que Trump sostuviera el lunes que su gobierno “no dará marcha atrás” en sus planes de imponer aranceles a importaciones de acero y aluminio y reafirmara que México y Canadá no iban a quedar exentos.

Sin embargo —señaló la agencia AP—Trump planteó la posibilidad de exceptuar en el futuro a esos países en caso de que accedan a conceder mejores condiciones para los estadounidenses durante la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA por sus siglas en inglés).

El 1° de marzo, Wall Street se había visto sacudido por la amenaza del anuncio arancelario de Trump. El Dow Jones, el principal índice de EE.UU. cayó ese día unos 420 puntos (-1,68%). Para dimensionar: el lunes 5 de febrero había caído 1.175 puntos, el mayor de su historia.

La medida, enmarcada en el “proteccionismo” de la industria de Estados Unidos, amenaza con una guerra comercial mundial, entre ellas con China y Europa. Pero también afecta a Argentina. Hasta noviembre de 2017, el país le vendió a Estados Unidos unos 200 millones de dólares en tubos de acero y más de 430 millones de dólares en aluminio en bruto.

Esto se suma a las tarifas anti-dumping de Estados Unidos contra Argentina para la exportación de biodiesel hacia ese país, lo que se traduce en un cierre de hecho del mercado. La suba de tarifas aplicadas al biodiésel argentino el año pasado frenó exportaciones por 1.200 millones, según había informado Clarín.

El Merval, en este contexto, había bajado ese día 2,9%, con caídas de la industria siderúrgica como Aluar (-1.7%) y Siderar (-4.4%). Tenaris (Techint), en cambio, crecía 3.18%, una subida que tenía que ver con su propia planta de producción en Estados Unidos.

Días después de la amenaza de Trump, China advirtió al presidente de Estados Unidos que iba a tomar “las medidas necesarias” si daña sus intereses. El total de intercambios comerciales entre ambas potencias económicas alcanzó más de 580.000 millones de dólares en 2017.

También la Unión Europea salió a cuestionar la posible medida arancelaria y prometió arancelar los Levi’s, el bourbon y las Harley Davidson. La Comisión Europea prepara ya represalias que estima en unos US$ 3.500 millones.

En ese marco, el Merval subió hoy 731 puntos (+2,28%) con siderúgicas a la cabeza que recuperaron las pérdidas: Aluar (+6,5%) y Siderar (+5,4%). La crisis comercial entre EE.UU., China y Europa podría abrir para el mercado local siderúrgico otras perspectivas.

En la noche del martes, pasadas las 21 hora Argentina, luego del anuncio de la renuncia, cayeron fuertemente los “futures” en Estados Unidos (expectativas del futuro valor de cada índice): el Dow Jones (-1,58%), el S&P 500 (-1,32%) y el Nasdaq (-1,29%).

Publicada en https://www.clarin.com/mundo/renuncio-principal-asesor-economico-donald-trump-medio-crisis-aranceles_0_SJ8Tnq3dG.html

Publicado marzo 7, 2018 por danielmecca en Notas de finanzas, Notas en la prensa

Wall Street, Argentina y la guerra comercial mundial   Leave a comment

El Dow Jones, el principal índice industrial de EE.UU. hoy cayó 420 puntos (-1,68%). Para dimensionar el lunes 5/02 había caído 1175 puntos, el mayor de su historia. Lo de hoy es por el anuncio de de Trump de aranceles a importación de acero (25%) y aluminio (10%) que prevé una guerra comercial.

La medida, enmarcado en el “proteccionismo” de la industria local, amenaza con conflicto especialmente con China, gran productor de acero y aluminio, y también con Europa. Pero también afecta a la Argentina que le vendió a EEUU unos 630 millones de dólares en acero y aluminio hasta noviembre de 2017.

Esto se suma a las tarifas anti-dumping de Estados Unidos contra Argentina para la exportación de biodisiel hacia EE.UU, lo que se traduce en un cierre del mercado. En 2016, las importaciones estadounidenses de biodiesel argentino habían representado 1.200 millones de dólares.

El Merval, en este contexto, bajó -2,9%, con caídas de la industria siderúrgica como Aluar en -1.7 y Siderar en -4.4%. Tenaris (Techint) creció+3.18% (subida que puede tener que ver con su producción en EE.UU ya que el proteccionismo del arancel favorecería industria local).

¿Cómo sigue?

Los bonos a 10 años de Estados Unidos se estuvieron manteniendo estos días o cayendo (hoy terminó en 2.80), cuando su pico de casi 3 fue el preámbulo de lo que será la subida de las tasas de la Reserva Federal al menos tres veces este año (y que provocó el derrumbe de febrero).

La suba del bono de EE.UU. implica una renta fija frente a una renta variable como son acciones. Por eso las corridas hacia ese título. Pero el aumento del rendimiento de los bonos es la desconfianza en el repago de la deuda pública y a la vez encarece a las empresas la refinanciación de sus deudas.

Esta suba de la FED va a golpear a países como Argentina que estructuran su economía en base a emitir deuda en moneda extranjera (cuanto más riesgoso el país más alta la suba particular de ese país). A todo esto se suma este movimiento arancelario.

En conclusión: se viene una bolsa muy inestable (ante estas caídas los accionistas optan por salir a comprar a precios bajos), con una economía de EE.UU que se recalienta (por eso suben bonos), luego de periodos de subas históricas de Wall Street. Son periodos de disputa mundial por los intereses comerciales en juego. El mercado es un terreno de guerra.

Publicado marzo 1, 2018 por danielmecca en Notas de finanzas, Notas en la prensa

Luna roja: la historia de lucha detrás del delegado del INTI Daniel “el Pollo” Luna   Leave a comment

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Por Daniel Mecca

—Podés ganar. Luchar no implica siempre ganar, pero si no luchás perdés seguro.

Así le hablaba la Tona a Daniel Luna (46), el Pollo, su nieto, delegado y referente de la lucha del INTI contra los 258 despidos.

Y la Tona, Antonia Leonilda Luna, no decía nada por decir. No la paraba nada.

Como cuando, antes de morir en 2003, los médicos descubrieron que ya había tenido un infarto pero que ni ella se había dado cuenta. Porque sólo se quebraba en secreto, hacia adentro, soportando el secuestro y desaparición de su único hijo, José Abelardo Luna, el Peti Luna. En lo hondo, dijo un poeta, no hay raíces, sino lo arrancado.

O como cuando en 1989, el gobierno de Raúl Alfonsín, en el contexto que ordenaba allanar los locales del Partido Obrero —donde ella se incorpora hacia 1980— y detener a su dirección, también detenían a sus nietos el Pollo (que estaba agitando en Puente La Noria), a Pablito (que había tomado un colegio) y a su sobrino (Tato). La Tona se mandó a recorrer desesperada las comisarías. En la comisaría de Puente La Noria apareció a los gritos  reclamando por los nietos, por los compañeros, y sin abogados.

O cuando estaba en un colectivo y subía una persona que no podía pagar el boleto y el chofer la quería hacer bajar: la Tona se paraba a los gritos, en plena época de la dictadura, con el temor en el aire, y armaba tal quilombo hasta que la dejaran viajar.

“Nosotros, como nietos, nos queríamos meter debajo de los asientos”, se ríe hoy el Pollo Luna, recordando esos días de infancia.

Esa infancia que tuvo varios viajes al interior que, disimulados como vacaciones, eran en realidad operativos de seguridad ya que sus padres estaban siendo buscados.

Esa infancia que tuvo un quiebre.

Fue cerca del 8 de diciembre de 1978 después de un acto escolar en la escuela Nº 24 de Banfield.

Daniel tenía siete años y, al salir ese día del colegio, lo llevaron a la casa de su abuela Antonia en Lomas de Zamora junto a sus otros dos hermanos. No recuerda si lo llevaron sus padres, ambos militantes de Montoneros. Tampoco si lo pasó a buscar su abuela Tona. El dolor es un lugar sin tiempo.

Pero sí que ese día fue el último que vería a sus viejos.

José Abelardo Luna y Cecilia Mónica Ibarra Brebia fueron chupados en la madrugada del domingo 10 de diciembre en la casa que alquilaban en Derqui 256, Derqui y Maipú.

Él, José Abelardo, tenía en esos días 35 años (nació el 30/10/43). Era responsable de Montoneros de zona norte. Había tenido un paso por la aeronáutica cuando fue a estudiar a Córdoba. Llegado de Entre Ríos, del municipio de General Ramírez, donde nació, y previo paso por Lomas de Zamora, fue a parar a la escuela de la fuerza aérea sin demasiadas chances de elegir otro destino. Estaba en la parte operativa, pero él ya tenía un interés social aun sin militar.

Hasta que una tarea del Ejército de “limpiar las villas” le crackeó la cabeza. Así lo dice el Pollo, le “crackeó la cabeza y renunció a la Fuerza”, como si en esas palabras hubiera una génesis de su lugar en el mundo. Lo dice desde adentro del INTI, a las 14.35 del domingo 18 de febrero, con un sol fulgurante que acecha afuera, desde donde están con una toma pacífica desde hace 24 días. Una bandera en el portón los sintetiza: “En el INTI no sobra nadie”. Otra: “Sobran vaciadores”. Otra: “Bienvenidos a la lucha”.

Al momento de su secuestro, el Petiso Luna era delegado de la dirección Nacional de Recaudación previsional, del rubro de informática, en JTP-ATE.

Cecilia, su mujer, tenía 29 años (nació el 27/05/49) y también contaba con responsabilidades de organización en Montoneros. Venía de una familia de militares con la que ella chocaba. Su abuelo estuvo 57 años al servicio de la Marina mercante, era un cuadro de la Fuerza, al punto de ser asesor de las tres fuerzas en el gobierno de Raúl Alfonsín. Se llamaba Carlos Ibarra.

Se habían enamorado en el lugar de trabajo, lo que es hoy el ministerio de Desarrollo Social, sobre la avenida 9 de julio. Se casaron con menos de un año de noviazgo.

Los emboscaron la madrugada del 10 de diciembre de 1978. Rodearon la manzana.

Intentaron salir por el fondo de la casa, por una medianera. Les pegaron tiros a los dos. En la casa había marcas de las balas. A ella, presuntamente, un disparo en la espalda. A él, en la pierna. Los militares se los llevaron junto a todo lo que había en la casa, plata, muebles.

Fueron vistos en el Centro Clandestino el Olimpo. Según la investigación, fueron trasladados en enero de 1979 para ser asesinados. Sus restos aún permanecen desaparecidos. Hubo sentencias de prisión perpetua, de 25 años y de 20 para algunos de los genocidas del Olimpo. En ese momento tenían tres hijos: Daniel —el Pollo— (7), Silvia Irene —que entonces tenía 9 años y luego militaría hasta cerca de los 20 años— y Pablito, el menor, que tenía 5, también militante hasta que se quitó la vida en 2003 a los 28 años.

—Los tres arrancamos a militar de re guachines -dice el Pollo-. Cuando me quedé en lo de la Tona habrá pasado un año hasta saber lo que había pasado. Al principio esperamos que vinieran un día. Otro día. Otro más. Pensaba delirios de pibe, no sé, que estarían de vacaciones. Me lo explicaron luego de que mi abuela se lo contara a mi hermana. Después ya tuve la sensación de que no iban a volver jamás.

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Daniel, Silvia y Pablo, los hermanos Luna

 “De Dios a una salida política”

El Pollo, con sus hermanos, debió pasar la infancia en Lomas de Zamora en la casa de la abuela. Grupos de 30 pibes, bicicletas, la pelota rodando en la calle, correrías.

—Estaba integrado a la pendejada del barrio. No sé si era líder, pero me reconocían. Éramos, junto a mis hermanos, chicos de consulta, del ‘che, qué hacemos’. Cuando alguien se mandaba una cagada con los más grandes íbamos nosotros porque teníamos cierta facilidad de hablar. La relación con mi abuela al principio fue complicada por una cuestión generacional. Ella tenía parte de sargento y una parte dulce, pero ni a palos era la abuelita Heidi, nunca la abuelita de los cuentos. No era una mina que daba todos los gustitos al nietito. Después de la tragedia que le pasó, qué carajo le importaba. Nos quería para enseñar esas cosas. Al final se puso más cariñosa, por ejemplo con mis hijos, era condesciende con ellos. Eso sí, nos tenía cagando con el estudio, que no boludeemos. Si no estudiábamos nos volaba un chancletazo.

La Tona se empezó a involucrar en la militancia a través del barrio entre el 79 y el 80. Y no paró más. La primera que empezó a discutir con ella políticamente fue la Negra Norma, actual dirigente histórica de la zona sur bonaerense del Partido Obrero.

“En diciembre del 78 varios compañeros comenzamos a militar en un nuevo frente: ‘Derechos Humanos’. Militando en la Comisión de Madres de Lomas de Zamora, nos conocimos con Antonia Luna, La Tona, de un barrio de Lomas, Parque Barón. La dictadura había secuestrado a su único hijo y su nuera, dejando a su cuidado tres nietos con mínimos recursos. Me pidieron en la comisión que acompañara a Tona a realizar la denuncia. Y a partir de allí comenzó una relación de militancia y amistad que se desarrolló hasta su muerte”, cuenta Norma.

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Con el termo rojo, La Tona, abuela del “el Pollo” Luna

Y recuerda: “Siendo una mujer muy inteligente y semianalfabeta, comenzamos a discutir con la Tona cómo veíamos desde Política Obrera —antecesor del Partido Obrero— nuestra lucha por el juicio y castigo de los genocidas. La necesidad de organizarnos con un programa independiente de todos esos partidos, como el PJ, que íbamos a ver con otras madres y nos cerraban las puertas, hasta desconociendo como peronistas a sus propios compañeros desaparecidos. A la luz del debate le planteé su incorporación al Partido”.

La Tona —rememora el Pollo—, hasta el secuestro de su hijo, sólo creía en Dios y nada más que en Dios, sin ideas políticas. Era de ir a misa los domingos, de rezar en las noches, un catolicismo muy tradicional ligado a su crianza en el campo de Entre Ríos. El padre, al llegar a Buenos Aires, fue sereno en una cristalería. La Tona trabajó siempre como personal doméstico. Nunca se dejó pasar por arriba. Ya tenía un carácter definido antes de militar.

Tras el secuestro, la Tona comenzó a ir a las marchas de la resistencia de las Madres, a reunirse con familiares. A veces, muy pocas, iban el Pollo y sus hermanos. Era riesgoso. No sabían si regresarían. La Tona empezó a ‘pasar’ —vender— cuatro o cinco prensas de Política Obrera entre las propias Madres. Siempre. Era disciplinada. El Pollo la resume:

—Pegó un salto de 180 grados: pasó de rezarle a Dios a plantear una salida política.

Junto a la Negra Norma, la Tona fue compartiendo reuniones con los familiares de la comisión, las rondas en la Plaza de Lomas. Hicieron un acto en la cárcel de Devoto para los presos políticos. La Tona fue una de las oradoras en medio de una enorme tormenta.

—¡Ni los presos se asomaban a las ventanas!- le dijo la Tona a la Negra Norma.

La Negra la recuerda ese día parada en un improvisado atril, su pañuelo blanco, interviniendo.

En una de las marchas de la Resistencia terminó 20 días en cana. “Cuando desde la conducción de Madres se advertía que las Madres no podían ‘involucrarse partidariamente’ —reflexiona Norma—. La Tona con su pañuelo blanco encabezaba en las marchas la columna del Partido”.

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La Tona en una marcha

“Retalos, Eduardo”

—Eduardo, retalos, que vengan a las reuniones, no puede ser que no vengan a las reuniones.

Eduardo es Chiquito Belliboni, hoy referente del Polo Obrero, pero, en esos años post-dictadura, era responsable político en el círculo de Libertades Democráticas que compartía con la Tona. Y era ella, claro, quien le pedía que rete a los nietos para que no faltaran al círculo.

“Tona era una abuela típica de retar a los nietos de la noche a la mañana, pero no para que se portaran bien, sino para que se ‘portaran mal’: les decía que militasen, que luchasen porque solo luchando iban a encontrar una salida. Su mayor empeño, su obsesión luego de que ella hiciera su comprensión política, fue que sus nietos fueran del Partido, que leyeran la prensa”.

Chiquito cuenta que la Tona era una extraordinaria lectora de la Prensa Obrera. Cuando él llegaba con el bolso ella se le abalanzaba.

—Dame la prensa, dame la prensa.

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La Tona y El Pollo, en séptimo grado

“Era una mujer de poca formación, pero de una gran conciencia política, la lectura le costaba pero se empeñaba. Cuando me incorporé al partido —agrega Eduardo— empecé a militar en el círculo de Libertades Democráticas, mi primer círculo. La Tona ya era del Partido y era parte de Madres de Plaza de Mayo Lomas de Zamora, una de las regionales más importantes de Madres. Era una mujer muy humilde, muy pobre, que ponía su casa para que nos reuniéramos ya que en esa época, tras la dictadura, imagínate que no teníamos locales. En su casa hemos hecho charlas, campañas, cortado la calle. Fue un espacio que luego irradió en todo Lomas”.

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La Tona junto a las Madres (en el centro)

Añade: “Tona jugaba un papel en la intervención en Madres y era una natural acercadora de gente. Su conciencia era impresionante, superior a la mía: uno en ese momento veía a las Madres como una institución casi inamovible, con eso de que ‘la política desvía, desune’. Entonces yo era relativamente prejuicioso en el frente, no quería decirles a ellas que se vengan al Partido. Pero la Tona era la más convencida de todas y daba una lucha política intensa dentro”.

La Tona iba a las reuniones de Madres y decía sin ningún problema:

—El Partido, que siempre estuvo con nosotras, está en campaña financiera y hay que aportar.

En el círculo de Chiquito también estaban el Pollo y sus hermanos Silvita y Pablito: “El Pollo era muy pibe, siempre fue el más serio de todos, callado, circunspecto, pero de una risa que surgía rápidamente, como de golpe, y que se nota más por su seriedad y tranquilidad. ¿En qué se parecen la Tona y el Pollo? La Tona hablaba corto, seco, era muy amable cuando quería y otras no. El Pollo también es de pocas palabras. Pero en lo que más se parecen es en la convicción política. Él jamás se victimizaba ni ponía por delante su condición de hijo de desaparecidos: eligió otro perfil para su vida. Hace unos días estuvimos con Norita Cortiñas y le comenté que el Pollo era hijo de desaparecidos. Él, que estaba al lado mío, no acotó absolutamente nada”.

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La Tona y el pañuelo de Madres

El Pollo

En una cena familiar, de pibe, el Pollo escuchó a la Negra Norma hablar del socialismo y de empezar a militar. Empezó a los 11 años y medio entre el círculo de DD.HH. y luego ya en la Unión de Juventudes por el Socialismo (UJS). Al principio, por el 82, dice, “no entendía una goma”. Pero en su primera época no lo paraba nadie. Alguien, ahí, le dijo por primera vez “Pollo” por lo pibe que era.

Fue a un colegio privado de curas —había ganado una beca— donde formó parte del armado de un centro de estudiantes en la secundaria. En tercer año lo echaron junto a unos 60 alumnos, dos cursos enteros, por haber organizado a los estudiantes y sacar declaraciones contra la educación privada. Daniel, pese a no ser el presidente, estaba a cargo del centro. Estuvo en varios colegios más, en coordinadoras secundarias, fue presidente del centro en la Nª 1 de Banfield y también en el del Instituto de Lomas. Tuvo que hacer la secundaria a la noche, en la ENET de Banfield, y la terminó ya laburando en Telefónica.

Canalizaba en la lucha la desaparición de sus padres: “No me detuve en la investigación del tipo judicial, sino en ir a las movilizaciones. No éramos un grupo de hermanos que nos juntábamos a llorar, sino que entendíamos que era una injusticia social y había que salir a luchar. Corta la bocha”.

Tenía choques tremendos con su abuela, por el temor que había quedado en ella, como cuando llegaba tarde de alguna pintada a las 11 de la noche. Los unían las ideas políticas: “Ella tenía los conceptos del Partido muy claros, pese a no tener formación intelectual. Creo que sólo hizo la primaria. Con lo que podía ella llegaba al auditorio, pero más que nada con el método del periódico y la charla individual. Llegó a ser candidata a diputada nacional y a concejal. Eso sí, cagaba a pedos mal si alguien llegaba tarde a la reunión o si no iba a alguna actividad a la cual ya había confirmado. Viene de toda la formación de años que si vos faltabas el otro terminaba desaparecido, entonces con eso no se jodía”.

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La Tona, año 2000, en el Picnic del PO

El Pollo siempre fue reservado sobre su condición de hijo de desaparecidos. Jamás se le fue de la cabeza lo que le decía la Tona:

—Nunca den lástima.

“Había que ser práctico. Antes de ser hijo de desaparecidos hay que ganar el centro de estudiantes, flaco. Yo voy al colegio a decir ‘Aparición con vida’ y quizá lo entienden, quizá no. Pero el problema práctico es que le cagaron una cuota o privatizaron el colegio, hay que ir a ese problema. Porque, en definitiva, es la forma que toma la burguesía para liquidar la educación pública. No soy de contar mucho. Ahora estoy destrabando la mente porque se lo tengo que contar a mis hijos ya que con los DD.HH. hubo mucha manipulación en la época kirchnerista. Pasamos de las Madres de Plaza de Mayo a las Madres de Hebe que fue un escándalo. Salvo en los primeros tiempos de las marchas da familiares, nunca milité en Derechos Humanos, sino en el frente que estuve, como sindicales, el Polo Obrero o al abrir una regional”.

Daniel trabajó de albañil y pintor (cuando tenía 10 años), en Telefónica, en Edesur, en una metalúrgica. Tiene título de maestro mayor de obras. Desde 2005 trabaja en el INTI, en la guardia técnica: es el sector que se dedica a que funcione todo lo que necesita energía eléctrica, gas, agua o redes de Internet. Es delegado de ese sector.

—De la Tona aprendí que hay millones de injusticias, pero hay que plantarse colectivamente. Si cada uno va por su cuenta estamos listos. Ese es el camino para el INTI y ese es el espíritu de la Naranja del INTI: el debate colectivo de los problemas, la caracterización fina, la preparación de cada etapa. Y hay un reconocimiento no solo de los laburantes, sino de la propia patronal. Por eso nos rajan a todos a la mierda. Está toda la Naranja entera despedida. Los compañeros me ven, supongo, como una dirección política, sin serlo del todo en el sentido que da órdenes. Tenemos un trabajo de agrupación absolutamente amplio. De alguna manera la autoridad política me la gano sobre la base de que abrimos un debate y damos lugar a todos los compañeros. Y, aparte, de la mano del Partido (Obrero) que, sin imponerle a la agrupación un criterio partidario pero sí estando palmo y palmo, hemos logrado una integración sólida entre el Partido, la agrupación y los compañeros del INTI.

En el INTI —agrega— tenés un sector importante de gente profesional, muy formada, que votaron a Cambiemos y fueron despedidos. Ahora hay un quiebre. Hay trabajadores que, después de alguna intervención, se me acercan para decirme que había logrado interpretar sus ideas. Un dirigente del PO, hace 20 años, me dijo que tenía “vagancia intelectual” —yo había tardado dos semanas en escribir una nota tras hacer un informe sustancioso— y me cagó porque tenía razón. Pero, cuando intervengo, la oratoria fluye sola. Al intervenir hay que hacer eje en una o dos ideas, no más: cuál va a ser la maniobra de la burocracia y cuál va a ser la propuesta de salida por la positiva. Eso es lo que nos diferencia. Actuar sobre lo concreto y dar salidas. Hay que saber escuchar antes de hablar porque si no quedás como un marciano o como un burócrata. Lo que más le plantea la gente a la burocracia es que no hay oído. Hasta acá todo lo que pudieron hacer los trabajadores del INTI lo hicieron y es una satisfacción muy grande.

El Petiso Luna, su padre, delegado de la dirección Nacional de Recaudación previsional, había participado de una huelga muy importante antes de ser desaparecido. “Cuando le hicieron un homenaje hace unos años me contaron esa historia y era casi la misma a la huelga de seis meses que hicimos nosotros desde diciembre de 2011 en el INTI, cuando luego de que ganara Cristina Kirchner las elecciones nos sacaron el bono de fin de año y una suma en negro que cobrábamos. Entonces reclamamos contra el vaciamiento, el pase a planta permanente. Más de 30 años después hacíamos una huelga por el mismo problema. Era muy fuerte. Finalmente, en el día más frío del año, en junio de 2012, cuando terminó el conflicto, recuperamos el bono y las sumas en negro logramos blanquearlas con una coeficiente que las sube con las paritarias”.

El Pollo tiene tres hijos: Federico, de 24 —que tuvo un paso por el Partido y hoy sigue acompañando—, Valentina de 14 —que está queriendo militar y es delegada en su curso del Normal de Banfield— y Santi de 9 años. Su compañera es Sandra, militante de Tribuna Docente y delegada de su escuela: “Nos conocimos en 2000. Un año después ya vivíamos juntos. Es una masa, es la mamá de Santi y Valen. Fede la considera como si fuera su vieja. No tiene ningún reparo cuando tiene que entregar inclusive su propio cerebro para darle una mano al otro, es una cosa impresionante. Y además es muy linda (sonríe). Ahora está acá”.

Ya en sus últimos días, la Tona, que murió a los 79 años, se acercó al Pollo y a Sandra y les dijo: “Los veo bien, siempre los quiero ver así”.

 

—¡Dale, nos tiraste una lápida en la cabeza, qué se yo lo que va a pasar! Fijaba posición frente a cualquier cosa que veía- bromea el Pollo.

los hijos del Pollo y su mujer sandra

Los hijos del Pollo y su mujer Sandra

“Nada de lo que me pase a mí se compara con lo que están sufriendo los pibes”

La Negra Norma aún recuerda a la Tona recorriendo comisarías en el 89. “Esa era ella, quien parió a este Pollo Luna del INTI, porque la herencia genética existe, es esa convicción que la Tona comprendió desde un primer momento: la necesidad de una partido revolucionario. Y desde esta familia Luna esa herramienta se sigue construyendo. Y hoy, con esas concretas, pocas, pero afiladas y ácidas palabras de la Tona estamos luchando en el INTI”.

El Pollo: “¿Cómo me defino a mí mismo? La puta madre, qué pregunta. Soy la conclusión de un proceso histórico. Montoneros, cuya dirección política tenía acuerdos y vasos vinculantes con los servicios de inteligencia, dilapidó una generación entera que le podía haber dado a este país otra historia. Los que sobrevivieron terminaron con algún cargo político al servicio de la patronal, del Estado, la Iglesia. No es que tomaron la parte luchadora de Montoneros. Ese fue el gran acierto de Política Obrera: hacer una conclusión en el mismo momento que batallaba contra la represión. Su función fue reconstruir una cosa irreconstruible: poder mantener el contenido militante de los desaparecidos, una cosa muy fuerte. Por ejemplo en mi abuela.

—¿Pensaste qué hubiese sido de tus viejos políticamente de haber sobrevivido?
— Lo pensé veinte mil veces. Si seguís el curso histórico muy probablemente hubiesen sido funcionarios. Estaban en un lugar de dirección.

—¿Les adjudicás algún grado de responsabilidad en relación a sus compañeros?
—No creo que en relación hacia abajo porque los compañeros que militan en cualquier organización son conscientes, pero sí en el curso de poder modificar la orientación política hacia arriba. O no pudieron o no quisieron. Lo desconozco por completo. Si yo estuviera en un partido como el PO, y veo que directamente se pasa a una orientación distinta, haría algo dentro del Partido, daría la lucha política. No sabemos si pasó eso.

—¿Pensás en ellos?
— Pienso en la lucha que llevaron adelante. Sí he tenido mis bajones, pero tenés que seguir, ya está, no hay forma, y es muy positivo que yo esté y que cuento con mi revancha al tener a mis hijos. Porque pienso en mi viejo y al toque pienso en mis chiquitos. Si me concentro en la barbarie no veo el problema ni la salida. Se puede superar si pensamos en términos políticos, con una estrategia. Y es lo mismo que pasa con compañeros que se desgarran por un despido, y trato de hacerles comprender eso.

Mi apuesta es que yo no sea una bolsa de huesos, sino que sirva para el proceso que viene. Hoy hay una reacción por abajo que la ves, la sentís. Mi objetivo es el socialismo, el gobierno obrero y terminar con esta mierda. A mis hijos les estoy dejando el mejor futuro. Hasta el último día no voy a resignarme a la idea de que vamos a derrotar a la burguesía, pero si así no fuera,  como persona, hice todo lo posible para que eso pasara.

La Tona le decía a sus nietos: “Nada de lo que me pase a mí se compara con lo que están sufriendo los pibes”.

Se refería a su hijo, a su nuera, a los centros clandestinos de detención, a los 30 mil desaparecidos.

“Creo que siguió creyendo en Dios. Dejó un cuadrito de Jesús al pie de la cama — se ríe el Pollo, quien lleva una remera de ACDC que declara su tradición por el rock n’ roll y el metal— Tenía el cuadrito como diciendo: ‘Son todos malos menos vos’, pero era una cloaca a cielo abierto contra la Iglesia, un odio visceral, sobre todo cuando la sacaron cagando en la dictadura al pedir ayuda para encontrar a su hijo y su nuera. Nosotros, hoy, sólo creemos en la revolución”.

Ya con problemas de salud, tiempo antes de morir en 2003, la Tona fue a los Tribunales de Lomas por los juicios en ese momento a Raúl Castells. Hacía mucho calor. No había sombra. Jorge Altamira, al verla, la saludó y le dijo: “Cómo la trajeron con este calor”.

Ella le respondió:

—Equivocado, Jorge. Yo los traje.

Nota publicada en http://www.po.org.ar/prensaObrera/online/sindicales/luna-roja-la-historia-de-lucha-detras-del-delegado-del-inti-daniel-el-pollo-luna

Publicado febrero 25, 2018 por danielmecca en Notas en la prensa, Perfiles

Nina Simone: la libertad de vivir sin miedo   Leave a comment

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Por Daniel Mecca

“Si ellos se sientan atrás, yo no toco”. Eunice Kathleen Waymon había largado la sentencia minutos antes del concierto que estaba por dar en una biblioteca: a los padres los habían mandado al fondo por ser negros. Ella tendría unos siete años y tocaba el piano febrilmente, música clásica, durante ocho horas por día. Tenía un sueño y siempre lo tendría: ser la primera pianista clásica negra en el mundo. “Los trajeron adelante —contó— para que se sentaran allí, pero fue la primera vez que sentí discriminación. Y me horrorizó”.

Eunice pasaría a la historia con el nombre de Nina Simone: Nina por “Niña” (‘little girl’), — un novio la llamaba así—, y Simone, por la actriz francesa Simone Signoret. Eunice se puso ese nombre, muchos años después de aquel concierto en la biblioteca, para que su madre no se enterara por los avisos del diario que tocaba “música diabólica” en bares de mala muerte, en Atlantic City, desde la medianoche hasta el amanecer. La música diabólica eran el jazz, el pop, el folk. Y Nina debía tocar y debía cantar en esos antros, vestida de etiqueta, para poder comer y mantenerse a ella y a su familia.

Pero la historia, su historia, había comenzado en Tryon, pueblo de Carolina del Norte, donde Nina empezó a tocar cuando tenía tres o cuatro años. Nació el 21 de febrero de 1933. Su mamá era predicadora y la llevaba a todas sus ceremonias. Así, en la Iglesia, empezó a tocar el piano. Esas ceremonias, dijo una vez Nina, fueron lo más emocionante que le pasó en la vida, que la música era tan intensa que sentía que se salía de su cuerpo.

Hasta que el sábado 18 de septiembre de 1948, cuando Nina tenía 7 años, el coro de la Iglesia se presentó en su pueblo y la pequeña Eunice estaba en el programa. Ella tocó una canción, no recuerda cuál, y en el público había dos mujeres blancas que la oyeron tocar. Una de ellas era la patrona de su madre y la otra era una profesora de música, la Sra. Mazzanovich, quien, a partir de ese momento, le daría clases de piano clásico durante cinco años.

Todos los fines de semana, Nina cruzaba las vías del tren para llegar a la casa de la Sra. Mazzanovich: esas vías del tren, en el sur, que dividían a los blancos y negros. La profesora la inició en los grandes: Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Claude Debussy, Johannes Brahms. “Se había convencido de que yo iba a ser una de las mejores concertistas de piano del mundo”, diría Nina, que se empezó a aislar de todos. Recordaría que sus compañeros solo le pedían que tocara el piano para que ellos bailaran. “El mayor aislamiento era con mi color —relató otra vez—; Viví en el sur durante 17 años. En mi casa no se podía hablar del tema de las razas. Yo no tenía conciencia. Y no tuve conciencia de eso, sino muchos años después”.

Tras esa época, Nina Simone estudió un año y medio en la prestigiosa escuela Juilliard, en Nueva York. Tocaba Franz Liszt, Serguéi Rajmáninov, Bach. Pidió entonces una beca en Filadelfia, en el conservatorio Instituto de Música Curtis. “Yo sabía que merecía la beca, pero me la negaron y tardé como seis meses en darme cuenta que fue porque era negra. Nunca pude recuperarme de ese golpe de racismo”. Era 1951. Luego vendría Atlantic City, los bares de mala muerte y el nacimiento del vibrante nombre: Nina Simone.

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“Una noche vino el dueño —contó en una entrevista— y me dijo que si quería seguir tenía que cantar. Y yo le dije: ‘Está bien, canto’. Y desde ese momento canto. Necesitaba tocar y necesitaba el dinero. Siempre fue una cuestión de necesidad. No sabía que iba a dedicarme a eso. Nunca se me ocurrió que podía elegir”. Nina, como dijo un músico suyo, simbiotizaba el jazz con el blues, folk, soul, el negro spiritual y música clásica. Tocaba virtuosamente el piano, tenía una voz distinta, una voz que temblaba, una voz femenina con la profundidad de un barítono, una profundidad y una oscuridad que reflejaban el interior del alma y la conmovían. Introducía los conceptos de fuga y contrapunto en el universo espontáneo y libre del jazz.

“Me apuntó con un arma, me ató y me violó”

Una de esas noches, un hombre fue a verla a un club nocturno. Era Andrew Stroud, un sargento que —en palabras del guitarrista de Nina, Al Schackman— cuando se bajaba de su auto en el barrio negro de Harlem, “todos se iban corriendo”. Nina y Andy, como lo llamaba ella, se casaron en 1961. Él dejó su carrera policial para ser su manager y convertirse en un empresario explotador de su carrera.

Esa carrera de Nina que pegó un salto cuando tocó en el Carnegie Hall, en Nueva York. Toda su vida se había preparado para ser la primera pianista negra clásica en tocar en la sala de conciertos de Manhattan, pero se lamentó siempre —como en aquella carta que les envió a sus padres— de no haberlo hecho tocando a Bach. Sentía tanto ese vínculo con la música clásica al punto que, en sus conciertos, si alguien del público hablaba, ella decía: “No voy a seguir”. Entonces se levantaba, salía del escenario y se acababa el recital: “Yo quería que prestaran atención como en el mundo de la música clásica; pensaba que había que enseñarles. Si no escuchan, ¡al carajo!”.

Su ascenso artístico fue proporcionalmente directo a la brutal explotación de su marido y de la industria musical, coartando su libertad para la creación y para la recreación. Dijo Nina: “Lo único que hacia era trabajar, trabajar y trabajar; siempre estaba cansada; pastillas para dormir, para actuar, no podía dormir. Siempre pensaba que Andy me iba a dar un descanso, pero no me lo daba. Nunca pude retirarme porque me hizo trabajar mucho”. Su guitarrista fue explícito: la explotaban como a un caballo de carreras y la pareja se la pasaba peleando. Pero ella le tenía miedo a su marido.

Habla Nina. Denuncia Nina: “Andrew me protegió de todos menos de él mismo; me envolvió como hacen las serpientes; yo trabajaba como un caballo y le tenía miedo porque me golpeaba; nunca había hablado de esto, pero me golpeaba y yo le tenia mucho miedo”.

Una noche ella había ido a una discoteca con Andrew. Un admirador se había acercado hasta Nina para darle una nota y ella la guardó en su bolsillo. “Cuando salí a la calle —siguió relatando ella— Andrew me molió a golpes, golpes fuertes, me siguió golpeando hasta llegar a casa, subiendo la escalera, en el ascensor, en mi cuarto y me apuntó con un arma. Luego me ató y me violó. Me encontró dos semanas después. Yo tenía los ojos tan mal que no veía. Y él me dijo: ‘¿Quién te golpeó así?’. Yo le respondí: ‘¡Vos!’. Y él dijo: ‘Yo no fui, hace dos semanas que te busco’. Le dije que estaba loco. Era brutal, pero yo lo amaba y supongo que creí que no iba a volver a hacerlo”.

Andrew la golpeaba en el estómago cuando estaba embarazada. Otra vez le golpeó la cabeza contra una pared de cemento. “¿Qué quiero para ella? ¡Que me tenga a mi, qué más!”, respondió él en una entrevista. “Mi padre quería que ganara todos los premios y se convirtiera en la gran estrella que él sabía que podía ser —dijo la hija de ambos, Lisa—, pero ella sentía que quería otra cosa, sentía que le faltaba un sentido”.

Civil Rights Movement

Mañana del 15 de septiembre de 1963, Birmingham, Alabama. Se está preparando la misa en la Iglesia baptista de la Calle 16. Cuatro niñas afroamericanas, una de 11 años y las otras tres de 14, son asesinadas por una bomba de dinamita colocada por el Ku Klux Klan. Una masacre. “Cuando asesinaron a esas niñas, en la Iglesia, fue el colmo: primero una se deprime, pero después se enoja; me senté y compuse esta canción. Es una canción muy emotiva y violenta porque así me siento al respecto”. Así nació “Mississippi Goddam”.

Alabama’s gotten me so upset
Tennessee made me lose my rest
And everybody knows about Mississippi Goddam

Hound dogs on my trail
School children sitting in jail
Black cat cross my path
I think every day’s gonna be my last

(Alabama me dejó enojada,
Tennessee me hizo perder el sueño
Y todo el mundo sabe sobre Mississippi Goddam

Perros sabuesos sobre mi rastro
niños de escuela sentados en la cárcel
Un gato negro cruza por mi camino
yo creo que cada día va a ser mi último)

La canción tuvo matices revolucionarios para la época. En la radio y la televisión no estaba permitido maldecir: Goddamn. Los DJ se negaban a pasarla, y de las radios les devolvían las cajas con el disco de vinilo partido en dos. En 1965 Nina y su banda tocaron en la célebre marcha de Selma hasta Montgomery, Alabama, un trayecto que se extendió por 87 kilómetros. El cuerpo de agentes federales se había apostado en las terrazas de los edificios del centro con armas. El 8 de marzo de 1965 la policía reprimió brutalmente. Fue el “Bloody Sunday”. El domingo sangriento. Entre mayo y finales de agosto de 1963, hubo 1.340 manifestaciones en más de 200 ciudades de 36 estados.

Lisa Simone: “Mi mamá dijo que después de cantar esa canción en la marcha (Mississipi Goddam) se enfureció tanto que se le quebró la voz y, a partir de ese momento, nunca más volvió a su registro anterior de octava. Pero creo que esa ira fue la que la sostuvo; la energía, la creatividad y la pasión de esa época fue lo que la mantuvo en marcha”.

Andrew Stroud: “Mientras yo me esforzaba por lograr el éxito comercial, ella se distraía con todas esas actividades por los derechos civiles”.

Nina Simone:

“No me importa quedarme sin comer ni dormir mientras esté haciendo algo que me parece tan valioso como esto. Cuando surgió el tema de los derechos civiles, me permití manifestar lo que venía sintiendo todos esos años. Cuando era joven, aprendí a sobrevivir. Como era de una familia negra había que esforzase. Y había que guardar secretos. Nunca nos quejamos de nuestra pobreza. Ni que se aprovecharan de nosotros o nos robaran lo que nos tocaba. Teníamos que callarnos la boca; cada vez que yo cruzaba la vía los sábados, entonces ya sabía que romper el silencio implicaba una confrontación con la gente blanca del pueblo. Y, sin saberlo, yo sabía que si el negro se alzaba y decía: ‘No voy a seguir haciendo eso’, se arriesgaba a ser asesinado. Pero nadie lo mencionaba, lo cual es muy extraño”.

“Yo elijo reflejar la época y las situaciones que estoy viviendo, para mi ese es mi deber; y en este momento crucial de nuestras vidas, cuando hay tanta desesperación, cuando cada día se trata de sobrevivir, creo que es inevitable involucrarse: los jóvenes de ambas razas lo saben y por eso participan tanto en política. Nosotros vamos a darle forma a este país o nadie lo hará nunca más. No hay alternativa: ¿cómo se puede ser artista y no reflejar la época en que uno vive? Siempre pensé que sacudía a la gente, pero ahora quiero sacudirla más y quiero hacerlo de manera fría y deliberada. Quiero sacudir tan fuerte a las personas que cuando salgan del club donde yo haya tocado estén destruidos. Quiero entrar en ese antro de gente elegante, con sus ideas viejas y toda su petulancia, y volverlos locos a todos”.

“Fue muy emocionante ser parte de ese movimiento, en esa época, porque me necesitaban. Podía cantar para ayudar a mi gente y eso pasó a ser el pilar de mi vida. Ya no era el piano y la música clásica. Ni siquiera la música popular. Era la música por los derechos civiles. Pude conocer a Martin Luther King, Malcom X, Andrew Young, y a otros artistas, actores actrices, poetas, escritores, personas como yo que se sentían obligadas a adoptar la misma postura”.

Violencia por violencia, disparos por disparos

“To Be Young, Gifted and Black”, cantada por Nina Simone, se convirtió en un himno de la lucha por los derechos civiles. Estaba basada en la obra de su amiga, artista y activista Lorraine Hansberry, fallecida en enero de 1965. “Ella me enseñó mucho sobre (Karl) Marx, (Vladímir) Lenin y de filosofía”. Cuando sonaba la canción, el público se ponía de pie y se apropiaba de su origen africano sin pedir disculpas. Como aquella vez que la cantó en la “University of Massachusetts Amherst”, donde estudiaban 300 afroamericanos en una facultad de 18 mil estudiantes.

To be young, gifted and black,
Oh what a lovely precious dream
To be young, gifted and black,
Open your heart to what I mean

In the whole world you know
There are billion boys and girls
Who are young, gifted and black,
And that’s a fact!

Young, gifted and black
We must begin to tell our young
There’s a world waiting for you
This is a quest that’s just begun

When you feel really low
Yeah, there’s a great truth you should know
When you’re young, gifted and black
Your soul’s intact

Young, gifted and black
How I long to know the truth
There are times when I look back
And I am haunted by my youth

Oh but my joy of today
Is that we can all be proud to say
To be young, gifted and black
Is where it’s at

(Ser joven, talentoso y negro
Oh, qué precioso sueño hermoso
Ser joven, talentoso y negro
Abrí tu corazón a lo que quiero decir

En todo el mundo, sabés,
Hay billones de niños y niñas
Que son jóvenes, talentosos y negros
Y eso es un hecho

Joven, talentoso y negro
Tenemos que empezar a decir a nuestros jóvenes
que hay todo un mundo esperando por vos
Esta es una búsqueda que acaba de empezar

Cuando te sentís realmente triste
hay una gran verdad que debés saber
Cuando uno es joven, talentoso y negro
Tu alma está intacta

Joven, talentoso y negro
Cómo anhelo saber la verdad
Hay veces en que miro hacia atrás
Y soy perseguida por mi juventud

Oh, pero mi alegría de hoy
Es que todos podemos estar orgullosos de decir
Ser joven, talentoso y negro
es en donde estar) 

Andrew Stroud: “Ella se convirtió en una leyenda del movimiento activista. En las reuniones y debates que yo veía pasar, decía estar convenida de que había que hacer algo para impulsar la revolución”.

Nina: “Para mi los negros somos los seres mas hermosos del mundo y mi tarea es despertar la curiosidad sobre nuestro propio origen, nuestra identidad y el orgullo por esa identidad. Por eso intento que mis canciones sean lo más potentes que puedan ser para que ellos sientan curiosidad sobre sí mismos No sabemos nada de nosotros. Ni siquiera tenemos el orgullo y la dignidad de los africanos ni podemos hablar de nuestro origen. No sabemos: es como una raza perdida y yo me propongo despertar la pregunta por la identidad y el origen: ¿me gusta ser quién soy? ¿Por qué me gusta? Sí, soy negra y hermosa. Sí lo soy y sé que lo soy, no me importa lo que digan los demás. Esto es lo que me impulsa a mí a impulsar a los negros a identificarse con su cultura. Les quiero entregar esa esencia, ese poder de ser negro”.

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Su guitarrista opinó que Nina era “una rebelde de verdad”, que “no encajaba en el rol de mujer negra revolucionaria que le ofrecían” y que era capaz de evitar “esa falsedad pretenciosa y lograr más profundidad en una canción de lo que se acostumbraba en las canciones de protesta”. Que era como la ‘santa patrona de la rebelión’. Contó, entre risas, que una vez Nina se acercó al propio Luther King y lo interpeló: ‘¡Yo no soy pacifista!’. Y que King le respondió: ‘Está bien, hermana, no hace falta que lo seas’”.

Nina: “Nunca fui pacifista. Jamás. Yo opinaba que no importaban los medios para conseguir nuestros derechos. Yo solo soy una de las personas que están hartas de este orden social, hartas del orden establecido, hartas hasta la médula de todo eso. Para mí, la sociedad estadounidense no es más que un cáncer que debe ser expuesto para luego poder curarse. Yo no puedo curarlo: solo puedo exponer la enfermedad”.

Andrew Stroud: “Ella quería alinearse con los militantes terroristas que la influenciaban y, después de tantas reuniones con toda esa gente, venia y me decía: ‘Tomemos las armas, envenenemos el agua’”.

Nina: “Los negros nunca obtendrán sus derechos si no forman su propio Estado. Y si hubiera una revolución armada, si corriera mucha sangre, conseguiríamos nuestro propio Estado. Si hubiera sido por mí habría sido una asesina. Habría conseguido armas y me habría ido al sur a darles violencia por violencia, disparos por disparos, pero mi marido me dijo que no sabía nada de armas y se negó a enseñarme. Y dijo que yo solo tenía la música y le hice caso. Pero si hubiera sido por mí, no estaría sentada aquí. Probablemente estaría muerta”.

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4 de abril de 1968. 18:01 horas. Pasillo exterior de la habitación 306 en el Lorraine Hotel en Memphis (Tennessee). Un balazo de una Remington Gamemaster termina con la vida de Martin Luther King. Su muerte fue declarada en el St. Joseph’s Hospital a las 19.05.

“El año pasado perdimos a Lorraine Hansberry, una gran amiga y luego a (el poeta) Langston Hughes, ¿Cómo seguir? ¿Ven cuántos amigos hemos perdido? Lo que importa es la realidad, ¿no? No importan los espectáculos, los micrófonos, y toda esa mierda, lo que importa es otra cosa. No podemos sufrir más pérdidas, no, por Dios, nos están matando, uno por uno, no lo olviden, porque nos están matando uno por uno. Si tenés que morir que así sea, porque sabés lo que es la vida, sabés lo que es la libertad, por un instante en tu vida: ¿qué sucederá ahora que el rey del amor ha muerto?”.

Will the murders never cease,
Are they men or are they beasts?
What do they ever hope, ever hope to gain?

Will my country fall, stand or fall?
Is it too late for us all?
And did Martin Luther King just die in vain?

Cos he’d seen the mountain top,
And he knew he could not stop,
Always living with the threat of death ahead.

Folks you’d better stop and think
Cos we’re heading for the brink.
What will happen now that he is dead?

¿Van a terminar alguna vez los asesinatos?
¿Son hombres o son bestias?
¿Qué esperan alguna vez, alguna vez esperan ganar?

¿Caerá mi país, se levantará o se caerá?
¿Es demasiado tarde para todos nosotros?
¿Y Martin Luther King acaba de morir en vano?

Porque había visto la cima de la montaña,
Y sabía que no podía detenerse,
Siempre viviendo con la amenaza de la muerte delante.

Amigos, es mejor que paren y piensen
Porque estamos camino hacia el borde
¿Qué pasará, ahora, que él está muerto?)

“Why? (The King Of Love Is Dead)”

La canción “Strange Fruit”, otro himno ante la barbarie racista, fue cantada por Billie Holiday, por primera vez, cuando tenía solo 23 años. Fue en el Café Society neoyorquino, ante 200 personas. Cuentan que, al terminar, nadie aplaudió. Y que ella, desgarrada por la interpretación, terminó vomitando en el baño. Era la primavera de 1939. También la cantaba Nina: su versión, sola frente el piano, es un dolor que flota, íntimo y estremecedor: cuerpos negros balanceándose en la brisa del sur, fruta extraña que cuelga de los álamos.

“Es algo que yo he elegido hacer y que me he sentido obligada a hacer —confesó Nina en esos años— Así que es mi rol, pero a veces quisiera que no fuera así. Creo que los artistas que no participan en la difusión de un mensaje probablemente sean más felices, pero yo tengo que convivir con Nina y eso es muy difícil”.

Los relámpagos que no caen

Al Schackman, su guitarrista, contó que, a fines de los sesenta, notó que Nina “luchaba con sus demonios, que podían aparecer en cualquier momento”, que “se ponía violenta, incluso físicamente y era un cambio radical”. Eran ataques de depresión y furia. Nina escribió en su diario: “Andrew y yo hablamos de la posibilidad de que me suicidara y me dijo que no solo no sufriría, sino que se sentiría aliviado. Lo odio. Si sobrevivo tengo toda la intención de dejarlo. Las palizas, Andy, no las soporto más, destruyen todo lo que llevo adentro “.

La cantante, asfixiada, dejó el anillo de casada sobre la mesa y se fue del país. Llegó a Liberia, Afríca, un lugar fundado por los esclavos estadounidenses. Nina contó que entró al mundo que había soñado toda su vida y que era un mundo perfecto. Que no sentía soledad ni aburrimiento. Que los días se le pasaban volando. Que pensaba a EE.UU. como un lugar al que había conocido en sueños, en algún momento, pero que ya no estaba, como si nunca hubiera existido. Que era como un sueño del que había salido trabajando porque se había “deslomado tanto tiempo en esa cárcel” que ahora era libre y estaba en su lugar y no iba a volver más. Que en África todo era amplio y abierto y natural. Que vio relámpagos que no caen, sino que flotan, que surten el efecto electrizante de dejarte sin palabras. Que ha visto eso. Y que ha visto a Dios.

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En Nueva York, cada vez que sonaba el teléfono, su hija iba corriendo y preguntaba si la que había llamado era su mamá. Lisa —que un día llegó a la casa de la familia en Mount Vernon y se enteró de que se habían ido tanto su papá y su mamá— tiempo después, cuando estaba en séptimo grado, fue a vivir con Nina a Liberia. Primero con otra familia durante un año y finalmente con Nina, en una casa que la cantante y compositora compró en la playa.

Así lo narró: “Nada de lo que yo hacía le parecía bien. Pasó de ser un consuelo a un monstruo en mi vida. Ahora era ella la que golpeaba y me golpeaba a mí. Una vez estábamos en público y yo hice algo y ella me empezó a pegar delante de todo el mundo, pero yo no mostraba ninguna emoción porque mi mamá, si te veía llorar, sabía que te dominaba. Eso era lo que quería y yo no le iba a dar esa satisfacción. Cuando me pegaba, yo la miraba a los ojos sin inmutarme y ella me decía: ‘Mas vale que llores’. Pero yo no lloraba. La cosa se puso muy fea al punto que pensé en suicidarme. Así que, a los 14 años, viajé a Nueva York y terminé viviendo con mi papá y no volví nunca más con ella”.

Nina tuvo que dejar África, tuvo que despedirse de esos relámpagos que flotaban, de esa electricidad en el aire, porque allí no ganaba dinero. Ya le habían quitado su casa de Nueva York por no pagar los impuestos. Entonces partió hacia Suiza para volver a su carrera. “En Suiza no tenía dinero; Andy nunca me dio nada. Cortó todos los lazos conmigo y me dejó con las manos vacías. Así que fui de Suiza a Paris para intentar retomar mi carrera”. Pero Paris fue su derrumbe: Nina volvía a tocar en antros por una miseria.

Le diagnosticaron un cuadro de “maníaco-depresiva y bipolar”. La empastillaron, lo cual le afectaba la habilidad motriz, la voz se le empezaba a patinar y disminuía su habilidad en el piano. “Podemos lidiar con eso o con la posibilidad de que se lastimara o lastimara a alguien”, dijeron en su entorno. Pero Nina conservaba su magia: en uno de esos conciertos empezó a tocar una canción y a cantar otra. Y esa grabación se la mostraron a Miles Davis, quien se preguntó: ‘¿Cómo hace para lograr eso?’. Miles no entendía lo que había hecho.

Dice su hija que cuando Nina se sentaba en el piano sus dedos volaban, que la música fue su salvación. Dijo que era una ‘fuera de serie’, que brillaba y brillaba siempre más allá de lo que le estuviera pasando. Que cuando llegó a la vejez aún lo seguía haciendo. Brilló en una época en la que no se admitía el talento de las mujeres y menos si eran negras.

Dirá Nina ya en la última etapa de su carrera: “No me arrepiento del movimiento de los derechos civiles. Pero algunas de esas canciones perjudicaron mi carrera. La industria me castigó por todas las canciones controvertidas y boicotearon todos mis discos y ya me cuesta incorporar esas canciones ahora porque dejaron de ser pertinentes. ¿Cuánto hemos avanzado? ¡No hay derechos civiles! No hay motivo para cantar esas canciones, no pasa nada. El movimiento ya no existe, todos se fueron”. Y agregó, llorando: “Lamento no haber sido la primera pianista clásica de raza negra en el mundo; creo que hubiera sido más feliz. Ahora no soy muy feliz”.

Nina recibió 15 nominaciones a los Premio Grammy y le otorgaron el Grame Hall Of Fame en 2000. El 19 de abril de 2003, dos días antes de morir, le dieron un diploma honorario en el Instituto Curtis, la Academia en Filadelfia que la rechazó por ser negra cuando tenía 19 años.

Epílogo

Nueva York, 1968. Nina está sentada en el piso, las manos negras sobre sus rodillas, un vestido africano, escucha la pregunta. ¿Qué es la libertad? Ella desafía al entrevistador: lo mismo que para vos, contestame vos, le dice. No, decime vos, devuelve el periodista desde atrás de cámara. Nina lo mira desafiante. Luego se ríe: los dientes blancos, brillantes, hermosos. Mueve la cabeza de un lado a otro. Cierra los ojos. Siente algo. Responde:

“Es solo un sentimiento, solo un sentimiento. ¿Cómo le explicás a alguien cómo se siente estar enamorado? ¿Cómo le decís a alguien que nunca estuvo enamorado cómo se siente estarlo? No podrías hacerlo ni aunque de ello dependiera tu vida. Podrías describir cosas, pero no podrías decirle. Sin embargo, cuando pasa, lo sabés. A eso me refiero con ‘libre’. Hubo un par de veces, sobre el escenario, en donde de verdad me sentí libre, y eso es algo de otro mundo. Te voy a decir qué es la libertad para mí: no tener miedo. En serio, nada de miedo. Ojalá pudiera vivir así la mitad de mi vida: sin miedo”.

Basado en el documental “What happened, Miss Simone?”, emitido por Neftix.

Publicado febrero 22, 2018 por danielmecca en Notas de música, Notas en la prensa

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Esto ya lo escribí mañana: la suba de tasas en EE.UU. pone en crisis toda la economía de Macri   Leave a comment

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Por Daniel Mecca

El índice de precios al consumidor (IPC) de los Estados Unidos creció 0,5% en enero, por encima de las previsiones del 0,3%, y representó el mayor aumento mensual en cinco meses. La inflación interanual de ese país quedó así en el 2,1 %.

A su vez, la inflación subyacente, que excluye precios volátiles como alimentos y combustible, subió 0,3%, el incremento más alto desde enero del año pasado (AFP).

El crecimiento del índice fue leído ya no como un hecho del anuncio de la suba en al año de las tasas de interés de la Reserva Federal (FED), actualmente entre 1,25 % y 1,5 %, a partir próxima reunión de marzo. Ahora, con estos datos publicados el miércoles 14/02, se prevé que la entidad podría disponer a lo largo del año de cuatro aumentos, frente a los tres que se pronosticaba hasta ahora.

Ya la suba de los bonos del Tesoro había anticipado la lectura del futuro incremento de las tasas de interés de la FED. El miércoles 14/02, el rendimiento de esos títulos a 10 años siguió avanzando hasta el 2,91%. Pero fue días antes que en medio de esta subida escalonada -el rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años estaba en 2,818%, su más alto desde 2014- se quebró Wall Street. El Dow Jones de Industriales, el principal indicador, sufrió el lunes 5/02 la mayor caída en puntos de toda su historia, con un retroceso de 1.175,21 unidades.

No es atribuible, sin embargo, el aumento de salarios en Estados Unidos – la tasa de desempleo se mantuvo en enero el 4,1 %, la más baja desde 2000- al derrumbe de la Bolsa, ya que las tasas de los bonos norteamericanos ya habían subido un 40%, antes del anuncio del informe laboral norteamericano (PO, 15/02). La suba de salarios no es inflacionaria per se.

¿Pero por qué cayeron las acciones de Wall Street si el propio índice Dow Jones había tenido en enero ganancias históricas de unos 6,5%, lo que representó la mejor performance de enero desde 1959? Aún más, la rentabilidad del Dow Jones, en el año, había sido más del 25,10% en dólares (índice agencia Bloomberg). La respuesta no solo está en la denominada “toma de ganancias”, es decir la venta de acciones para hacerse de su rentabilidad, bajar su precio y luego volver a comprar o recomprar sus propias acciones.

La suba del bono implica, por un lado, la posibilidad de una renta fija en dólares, con mayores rendimientos, frente a una renta variable como son las acciones. A su vez, el aumento del rendimiento de los bonos del tesoro es la desconfianza en el repago de la deuda pública norteamericana: un bono sube su rendimiento cuando le va mal al país emisor de ese bono. A ese país le cuesta más endeudarse. Esos bonos- combinación de la percepción del mercado sobre la solvencia del gobierno- entonces pagan más. Asimismo, las subas de la FED producirán un encarecimiento para la toma de deuda de las empresas.

Como analizó en Prensa Obrera (15/02), el rescate del capital por parte del Estado y los bancos centrales, desde el derrumbe de 2007/8, ha permitido la supervivencia de empresas al refinanciar sus deudas a tasas cada vez menores y que justamente “una de las mayores contradicciones del proceso especulativo es que los bancos necesitan mayores tasas de interés para evitar una fuga de accionistas y depositantes, y por otro lado, que la suba de tasas produce el derrumbe del mercado artificial de las Bolsas”.

La situación de Argentina

El aumento de tasas en Estados Unidos genera por un lado presión de “fuga” en el mercado de cambios de Buenos Aires, esto leído con mayor énfasis ante el recorte de la tasa interés del BCRA desde diciembre de 2017. Las tasas altas de Lebacs buscaban estimular la absorción de pesos para contener la inflación, pero mantenían alta las tasas de créditos y “ordenaban” las tasas del resto de los bancos, es decir que encarecían el crédito, lo cual es inflacionario.

El gran negocio del “carry trade” ocurrió cuando el dólar estaba planchado, es decir antes de la devaluación que prosiguió al sinceramiento de la inflación para 2018. Esta bicicleta financiera constaba en traer dólares al país, pesificarlos, invertirlos en Lebacs a 28% anual, retirarlos y volver a comprar dólares con la cotización baja. Generaba mayor rendimiento, por supuesto, invertir en la especulación financiera que en la inversión productiva. Así, con el carry, el negocio estaba en los mercados emergentes como el de la Argentina.

En números: el Banco Central pagó entre 2016 y 2017 alrededor de 21.000 millones de dólares por el pago de intereses de Lebac. Los intereses pagados a lo largo de 2016 totalizaron 10.000 millones de dólares, teniendo en cuenta el promedio del tipo de cambio de ese año.
Tras el sinceramiento de las metas de inflación (15% para 2018), se relajaron las tasas de interés y esa inversión se fue hacia el dólar con un alza devaluacionista.

El dólar alto no solo genera inflación al estar dolarizada la economía argentina, con sus consecuentes tarifazos. La deuda en dólares (59,9% de los U$S 293.789 millones solo al primer semestre 2017), con la depreciación del peso desde diciembre, la hizo crecer poco menos de 600 mil millones de pesos más. Y así con cada devaluación. Ese monto, según un relevamiento de Tiempo Argentino (10/02), es 15 veces lo que ahorró el gobierno nacional por los subsidios que redujo o quitó en las tarifas de servicios públicos, que se estima que redondearon los $ 50 mil millones para todo 2017. Sextuplica, además, el ahorro que logró el Estado al sobrecumplir sus metas de déficit primario en 2017.

A esto debería sumarse, por ejemplo, la colocación realizada en la primera semana de enero, por 9000 millones de dólares, y luego por otros 1000 millones de dólares y que fue acompañada por una emisión de bonos en pesos, ya a partir de la inminente suba de las tasas de la FED. Fueron 70.481 millones en nuevo bono con ‘cláusula gatillo’ que protege de la inflación a los especuladores financieros (más tasa del 3,75%).

El futuro llegó hace rato

El Gobierno basó su matriz en inversiones que no llegan, ya que era más rentable la especulación financiera. Pero, a su vez, construyó su estrategia económica en base al endeudamiento en moneda extranjera para afrontar el propio déficit fiscal que es generado por el propio endeudamiento. El déficit financiero argentino superó el 6% del PBI en 2017.

Por eso, que la FED tenga una política más agresiva con las tasa, implica una crisis de matriz para países emergentes como la Argentina. Según los datos oficiales del ministerio de Finanzas, la tasa de interés anual promedio de la deuda denominada en dólares al 30 de junio de 2017 era del 4,31%. El incremento de la Reserva Federal alzará ese porcentaje, siempre más alto en países más riesgosos. El futuro llegó hace rato.

En ese contexto, el jueves, el Banco Central decidió mantener la tasa de interés en 27,25% y dejó en pausa el ciclo de bajas, luego del recorte desde diciembre de 150 puntos básicos. No solo para evitar una fuga de capitales del mercado de cambios de Buenos Aires, sino también para contener la suba del dólar de cara a la rueda más fuerte de negociaciones paritarias. El dólar viene respondiendo a esto con una baja -el Banco Nación tuvo que salir a vender US$ 400 millones para frenar el dólar- que buscarán planchar la divisa en los primeros meses del año, lo cual podría reactivar momentáneamente el negocio del carry.

Sin embargo, uno u otro camino son inconducentes: sea que mantengan igual -por ahora- la tasa del BCRA y planchen el dólar, o bien bajen la tasa y disparen el dólar –ante el reclamo del sector agroexportador y para afrontar el déficit comercial que alcanzó en 2017 el récord de 8.471 millones de dólares la que produce la consecuente fuga de divisas. Así las cosas, con la perspectiva de la suba de interés de la Reserva Federal, empezaron a colocar deuda en pesos -con cláusula gatillo- que va a generar nueva emisión para financiar el déficit interno, por lo cual se va a generar nueva inflación y la crisis de todo el diagrama de Lebacs: absorben pesos, pero esos pesos los toma el Tesoro para financiarse.

Sea por un camino o por otra, es una crisis completa al esquema económico del gobierno, que lo único que ofrece de rentabilidad -ante los atractivos que ahora emergen de Wall Street para inversores y ante la propia caída del Merval que, pese a su recuperación de los últimos días, empieza a reformularse ante subas del casi 80% en 2017- es hacer pasar paritarias a la baja, avanzar con los despidos y la liquidación de condición de trabajo. Ante un esquema económico destinado al fracaso, y con la crisis internacional en el frente –con la consecuente guerra entre mercados-, el golpe al movimiento obrero es lo único que puede ofrecer Macri a la gran burguesía en pacto con la burocracia sindical, pero con el peligro de una recesión.

Parafraseando a un personaje del cuento “El Perseguidor” de Julio Cortázar, se puede decir sobre la economía de Macri: “Esto ya lo escribí mañana”.

Publicado febrero 19, 2018 por danielmecca en Notas de finanzas, Notas en la prensa