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Matilde Urbach   Leave a comment

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Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca
aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach.

Le Regret d’Héraclite, Jorge Luis Borges

Por Daniel Mecca (@dmecca1)

“Las desdichas son dones también, son la arcilla para la poesía”. Las palabras se desprenden de una entrevista a Jorge Luis Borges algún día de 1978. Lo dijo casi al pasar, pero llevaba la inminencia de la revelación. Yo descubrí esa arcilla a los 14, en la desdicha del amor. Mis cuadernos empezaron a acumular malos poemas, los primeros versos, palabras jóvenes de amor para esa chica, versos que eran un naufragio permanente; el latido era –es– una orilla incierta.

En el génesis de mi desdicha nació mi poesía, el acto de vida. Tenía razón Bukowski en su poema El genio de la multitud: aquellos que predican amor no tienen amor. El poeta no tiene amor, sino que lo predica. Allí su radica su carencia, su búsqueda, su motor de vida.

Esto implicaría que la posibilidad de amor –la posibilidad de dicha– atentaría contra la creación poética. Recordamos aquellas palabras de Borges sobre el poeta argentino Enrique Banchs al referirse a su obra: “La equívoca fortuna hizo que una mujer no lo quisiera”.

Hablamos, entonces, de que la ausencia de amor (es decir la ausencia de vida, la desdicha) abre la posibilidad a un acto creacional que es la poesía, una acción de vida. Y, bajo las mismas premisas, se observa que la presencia de amor (es decir de vida, la dicha) cierra la posibilidad de la creación poética, que, como se dijo, es acción de vida. Hegel planteaba que todo movimiento lleva en sí mismo su propia negación. Toda dicha lleva dentro de sí la raíz de la desdicha. Y viceversa.

Estamos ante una paradoja implacable. El amor (la poesía), así, se asume como una paradoja histórica: existe a la vez en la dicha y en la desdicha. Toda despedida (“esos dolores dulces”, diría el Indio Solari) materializa esta idea: en ellas se desmorona el latido más hermoso.

Cobra sentido, así, hablar de que el amor es hablar de la vida (el eros freudiano), pero hablar del amor es, también –además– hablar de la muerte (el tánatos). Pocas imágenes lo reflejan con tanta precisión como la notable escultura La Ninfa y el escorpión, de Lorenzo Bartolini, expuesta en el Museo del Louvre. Ella –una ninfa, una deidad– mira su hermosura y su herida. Los ojos abandonados. La piel joven. No es de dolor su mirada. Hay un delicado tormento. Se toca la piel, la íntima muerte. Ella se muere desnuda de vida.

Pero cuando hay amor no hay teoría. Tampoco en la pena de amor. A los 14 años, los versos que escribía eran relámpagos erráticos hacia ningún lado, era corporizar esos versos de Alejandra Pizarnik y ese ‘nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay dónde’. Era quedarme en su mirada, apenas unos segundos, sus ojos negros, y ella que no me veía, sus ojos negros, y yo que esperaba que me mirara porque en ese ese gesto, como un disparo, como un diamante, me crearía el latido, la piel.

“Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach”. Estos versos de Borges, que forman la totalidad del poema Le Regret d’Héraclite, quizás reflejen el vértice total de su poesía. Es la poetización de la más alta esperanza (la figura de Matilde Urbach es una figura utópica, inalcanzable), pero también de la más alta soledad. Ese poema recuerda a aquel breve relato que recuperan el mismo Borges y Bioy Casares en Historias Breves y Extraordinarias: “En el capítulo XI, de la Vida nueva, Dante refiere que al recorrer las calles de Florencia vio unos peregrinos y pensó con algún asombro que ninguno de ellos había oído hablar de Beatriz Portinari, que tanto preocupaba su pensamiento” (B. Suárez Lynch, Estudios dantescos, 1891).

Beatriz Portinari, como Matilde Urbach, son horizontes de amor.

(según se supo, Matilde Urbach es un personaje de la novela Man with four Lives, cuyo autor fue William Joyce Cowen. En la trama, un capitán inglés, en la guerra, mata cuatro veces distintas a un mismo capitán alemán. Según escribió el mismo Borges –14 de octubre de 1938 en la revista El Hogar– el alemán es un militar desterrado que proyecta, a fuerza de cavilar, una especie de fantasma corpóreo que guerrea y muere por la patria más de una vez”. Matilde es la enamorada del alemán. La noche antes de que éste parta hacia la guerra y la muerte ella le dice: “Ningún hombre del mundo sabrá nunca el sabor de mis labios, y ningún hombre del mundo podrá conseguir que yo desfallezca por conocer el sabor de los suyos”).

En su libro Maneras de hacer mundos, el teórico Nelson Goodman plantea que a menudo los intentos por responder qué es el arte no conducen a ninguna respuesta. Aclara además que un objeto puede ser una obra de arte en algunos momentos y en otros no, y que este objeto se convierte en obra de arte sólo cuando funciona como un símbolo de una manera determinada, por lo cual la pregunta que cabe hacerse sería “cuándo hay arte” (Goodman).

Del mismo modo, se puede pensar que la pregunta correcta no es qué es el amor, sino cuándo hay amor.

Hay amor en el poema de Borges, en aquellas manos que se rozan en un bar; hay amor en ese abrazo que di en un aeropuerto, en una cama cualquiera, en un beso cualquiera; hay amor en una canción, en una terrible negación de amor o en su terrible aprobación; hay amor en su perfume de los martes –aún lo puedo sentir–; hay amor en mi soledad y en la soledad de cualquiera; en las cartas que guardo en el segundo cajón; hay amor en tu cuerpo, en tu caricia, en tu despedida; hay amor dentro del amor y dentro del no amor. Siempre.

(Pienso en mis 14 años, en que siempre hay un naufragio en los ojos, un murmullo de tristeza joven, algo que tiembla cuando cae la lluvia, cuando somos desiertos, jazmines que nacen con la ceniza. Pienso en cada beso que di, en cada vez que te perdí –que es siempre la misma vez–, en cada caricia como un mundo; pienso en que te busco, que no sé quién sos, que me sumo a tu nombre, trazo tus pasos. Que hago de mi oficio tu amor, que te invento ausente, sin mapas. Que te quiero levemente. Leve. Invisible. Que aparecés quedándote en palabras).

Estas palabras no son más que un breve gesto de un inevitable perseguidor de amor: la esperanza de alguna vez desfallecer en los brazos de Matilde Urbach.

Artículo publicado en http://revistaelotro.wordpress.com/2014/04/20/matilde-urbach/

Publicado octubre 13, 2014 por danielmecca en Notas en la prensa

Gelman: el gran poeta y sus límites   Leave a comment

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Murió el poeta. Murió Gelman. Murió aquel hombre que dijo alguna vez que la poesía es un oficio ardiente. Su vida fue un oficio ardiente. Bajo la época implacable en la que vivimos, en la que morimos, la poesía se abre como un nacer, como un grito. Es la materialización de la lucha por un mundo nuevo. Gelman luchó por ese mundo. Se jugó la muerte. Tenía 83 años.

Pero, a su vez, en su figura de ímpetu revolucionario convivieron al mismo tiempo los límites políticos de su militancia en el peronismo, que se proyectaron desde aquellos años hasta el presente.

Nació el 3 de mayo de 1930 en Villa Crespo. Tenía raíces revolucionarias: su padre había participado de la revolución rusa de 1905. En palabras del poeta, participó porque “era un social revolucionario, era un obrero”. Su padre escapó de la Rusia zarista en el año 12 ó 13. Logró regresar entre 1922 y 1923. Se instaló en Moscú y trabajó en los ferrocarriles. En un viaje a Ucrania conoció a quien fue la madre de Gelman. Antes de que finalice la década, su padre decidió emigrar de Rusia a causa del avance del stalinismo. “Lo que motivó esa decisión fue el destierro de Trotsky; ya había muerto Lenin, estaba Stalin en el poder; todavía se podía emigrar y lo hicieron”, dijo el poeta en una entrevista.

Cuando tenía 5 ó 6 años, su hermano mayor le leía poesía en ruso. El escuchaba como si mirara un cristal. A esa edad tocaba el piano. Una vez por año, su madre lo llevaba al Colón. La música y la poesía empezaban a hacer simbiosis en sus manos, en su cuerpo, en todo él. A los quince, comenzó a militar en la Federación Juvenil Comunista. El fervor por la revolución cubana, sumado a la férrea adhesión al stalinismo que se vivía en el PC generó que en 1963 Gelman y un grupo de intelectuales rompiera con el partido y fundara la editorial La Rosa Blindada (Prensa Obrera, 13/12/07). La experiencia de su padre y la suya constituirían una radiografía del stalinismo en el siglo XX.

Como muchos escritores y poetas de su generación (Walsh, Urondo, Miguel Angel Bustos), Gelman también fue periodista. Pasó por la redacción del semanario Orientación y del diario La Hora del PC Argentino. Estuvo también en Panorama y La Opinión, la revista Crisis y, finalmente, en la jefatura de redacción del diario Noticias (1974). Fue columnista de Página/12 hasta que perdió la vida el 14 de enero.

Llegaron los años de su acercamiento al peronismo armado. En 1967 se integró a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). En 1975, siendo las FAR y Montoneros una sola organización, fue enviado al extranjero para denunciar la violación de los derechos humanos por parte de la Triple A. En 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel, junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena, quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. La pesadilla. La soledad. Sus cuervos, sus perros, sus pedazos. La presencia ausente de lo amado.

En 1978, ante lo que se llamó la “contraofensiva” montonera, Gelman y otros compañeros rompieron con la organización al señalar que era “una idea descabellada volver a la lucha armada”. Fueron condenados a muerte por la organización. Estuvo 14 años en el exilio. Se convirtió en un referente de los derechos humanos. En pleno alfonismo tampoco podía regresar. Cuando en 1989 fue indultado por Menem, Gelman lo rechazó: “Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos”.

“Que ya no puedo así, con esta sed quemándome”, escribía Gelman en un poema. Esa sed como la ausencia de su nieta secuestrada, a quien recién pudo recuperar en el año 2000 y quien desde ese día decidió llamarse María Macarena Gelman García. No claudicó nunca la esperanza. Parafraseando sus palabras -esa voz de cigarrillo-, Gelman quemó el miedo, miró frente a frente al dolor y abrió las ventanas para darle mil rostros.

Creyó que su compromiso revolucionario tenía asidero en el peronismo. Los años se encargaron de anular esa caracterización.

Gelman rechazó firmar una solicitada por el juicio y castigo a los asesinos de Mariano Ferreyra, en el marco del comienzo del juicio oral y público en 2012, que pedía la condena a los culpables. Basó su negativa en que el actual gobierno era “el mejor que había hace décadas” y que no podía juzgar las acusaciones en su contra. También manifestó su apoyo explícito durante años a la burocracia sindical de la UTPBA, que hasta hoy usurpa el sindicato.

Gelman era un hombre preso de las contradicciones de cierto sector de la generación de los setenta que, en pos de la revolución, apoyó al peronismo y a la lucha armada. Por eso se pueden señalar los contrastes con gestos valiosos como su adhesión, en 2006, a una solicitada contra los bombardeos en el Líbano por Israel. Esas oscilaciones se explican por su adhesión al peronismo y su confianza en la burguesía nacional.

Gelman llegó a publicar más de 30 libros. Fue un notable poeta. Ganó, entre otros, el Premio Nacional de Poesía, el premio Juan Rulfo, el Reina Sofía, y, en 2007, el Premio Cervantes. Decía que nunca fue el dueño de sus cenizas, de sus versos. Esto recuerda al presurrealista Lautremont, quien eternizó alguna vez que la poesía debería ser hecha por todos. Los poemas, así, asumen un carácter colectivo, interpelando la individualidad de su historia presente. Sus cenizas, hoy, entonces, se expanden y suenan más fuertes aquellos versos suyos: “La poesía es hostil al capitalismo”. Nos queda su poesía, su memoria y sus límites.

Daniel Mecca

Artículo publicado en http://www.po.org.ar/prensaObrera/1300/cultura/gelman-el-gran-poeta-y-sus-limites

Publicado octubre 13, 2014 por danielmecca en Notas en la prensa

ArteBa, el capitalismo artístico y el monopolio de la belleza   Leave a comment

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“Las ferias de arte son un negocio inmobiliario”. La frase, dicha una vez por una galerista, puede adaptarse a la edición 23° de la feria de arte contemporáneo ArteBa, que se presentó del 23 al 26 de mayo en La Rural. Se trata de un espacio de compra y venta de obras (y de contactos, ese otro negocio), que no es más que una síntesis de la manera en la cual el capitalismo se apropia históricamente del arte y del artista: lo vuelve mercancía.

Basta observar quiénes cortaron la cinta de inauguración de ArteBa: el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri; el presidente de arteBA, Alec Oxenford (empresario, fundador de OLX.com; DeRemate.com y DineroMail.com); el presidente de Petrobras -uno de los máximos sponsors de la feria- y el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, entre otros. La entrada, por si quedaban dudas sobre el carácter expulsivo hacia lo popular, fue de 90 pesos.

Todas las obras cotizaban en dólares, con valores de 800 o mil para arriba (Clarín, 26/5). Quizás una de las expresiones más burdas de la cooptación empresarial sobre el arte se refleje en la obra “Luminiscencia”, de la conocida artista Nicola Costantino, que trabaja con las burbujas como núcleo artístico en un espacio auspiciado, precisamente, por el vino espumante Chandon.

La especialista en arte Andrea Giunta -curadora invitada en esta feria- explicó que una característica del arte contemporáneo es que hay obras que se forman con objetos de la cotidianeidad. Sin embargo -en manos de la burguesía artística-, esto no indica que se acerque el arte al trabajador, sino que la obra se vuelve un fetiche, un espejismo de clase.

El arte contemporáneo, a su vez, determinó una participación activa del espectador.

En ese sentido, que una feria como ArteBa trabaje como eje con el arte contemporáneo (un género atravesado por distintas obras vanguardistas críticas del poder) pone de manifiesto el orden estratégico de la burguesía frente las vanguardias: su intento de neutralizarlas.

El movimiento trabajador debe reflexionar e interpelar estos escenarios artísticos de la burguesía en su búsqueda de la apropiación del arte y de la cultura.

Como dijo alguna vez Régis Debray: “Hay arrebatarle a la burguesía el monopolio de la belleza”.

Daniel Mecca

Artículo publicado en http://www.po.org.ar/noticia/arteba-el-capitalismo-artistico-y-el-monopolio-de-la-belleza

Publicado octubre 13, 2014 por danielmecca en Notas en la prensa

Gabriel García Márquez (1927-2014): el creador de mundos   Leave a comment

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A los 87 años murió el escritor y periodista que fue un ícono del realismo mágico, y cuya obra elevó la palabra sudamericana en la literatura universal. Su vida estuvo signada por la revolución cubana.
Gabriel García Márquez tenía 19 años cuando publicó estos versos en el diario bogotano La Razón, un martes de julio de 1947: “No ha muerto. Ha iniciado un viaje atardecido, de azul en azul claro -de cielo en cielo- ha ido por la senda del sueño con su arcángel de lino”. El jueves 17 de abril, “Gabo” no murió en México a los 87 años: inició su viaje atardecido.

El escritor que le cambiaría el latido a la literatura castellana había nacido a las 9 de la mañana del domingo 6 de marzo de 1927 en Aracataca, su “Macondo”, un pueblo de menos de 10 mil habitantes, con calles sin asfaltar y mayoría de analfabetos.

A los 12 el escritor y periodista colombiano -ícono del boom latinoamericano, del realismo mágico, junto a Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Juan Rulfo- estuvo a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un cura que pasaba lo salvó con un grito: “¡Cuidado!”. García Márquez contará más tarde que el cura le dijo: “¿Ya vio el poder de la palabra?”. Ese día lo supo: su vida estaría enfatizada en “ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir”. Años después le preguntaron si fueron las historias de su abuela las que le permitieron descubrir que iba a ser escritor. “No -contestó- fue (Franz) Kafka, que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela”. La tradición oral fue medular en su obra.

Materializó su destino: fue el creador de obras clásicas como Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba y El otoño del patriarca. El escritor ganó el Nobel de Literatura en 1982.

Cien años de Soledad (1967) se convirtió en un hito popular: vendió 50 millones de ejemplares y fue traducida a más de 35 idiomas. García Márquez no dejó de escribir ni un solo día durante 18 meses hasta que terminó la novela que dio vida al mítico pueblo de Macondo (se puede recordar aquí la invención de El Dorado en el siglo XVI). Fue la historia de su abuelo Nicolás Márquez, que había sido Coronel en la Guerra de los Mil Días, la que disparó su creación histórica. La creación de un mundo en sí mismo es la necesidad de transformar el mundo.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. El comienzo de aquella novela -sencillo, inmejorable- está grabado en las venas de la literatura latinoamericana.

Su vida fue reflejo político de la segunda mitad del siglo XX. Tuvo un compromiso por el Estado obrero naciente de la revolución cubana, en 1959. Allí, junto a Jorge Masetti y Rodolfo Walsh fue parte del núcleo fundacional de la agencia de noticias Prensa Latina. Aquel compromiso tuvo un carácter antiimperialista, en sintonía con intelectuales de izquierda como Cortázar o Sartre.

Sin embargo, acompañó la transformación de la dirección cubana en el aparato burocrático que es hoy. Cuando en 1971 el gobierno cubano encarceló al poeta Heberto Padilla, García Márquez adoptó una posición castrista al negarse a firmar una carta de intelectuales en protesta por esa detención. Tampoco la firmó Cortázar. Sí lo hicieron Vargas Llosa, Sartre y Beauvoir. Fue un quiebre de la intelectualidad frente a la revolución cubana.

Padilla -que apoyó los inicios de la experiencia revolucionaria cubana- había escrito en 1968 un poemario crítico (Fuera de juego) del camino adoptado por la revolución. Tras ser liberado, fue sometido a una confesión pública de estilo soviético (Jon Lee Anderson, The New Yorker, 1999). Al igual que Vargas Llosa, Padilla concluiría en la derecha.

Gabo, así, tendría una estrecha amistad con Fidel Castro, al punto que intercedió para sacar escritores cubanos de la isla (ayudó a sacar al mismo Padilla en 1980) o cuando hizo discretas gestiones entre Cuba y Clinton durante la crisis de los balseros (El País, 19/4). “La invasión soviética a Checoslovaquia en 1968 -apoyada por Fidel Castro- lo encontró con una posición crítica sobre la invasión de la URSS, aunque rechazó firmar una carta para Fidel que señalaba que era “el primer error grave de la Revolución Cubana” (Una vida, Gerald Martin, 2009). Aclaró: “La única diferencia entre mi posición y la de Fidel es que él terminó por justificar la intervención soviética y yo nunca lo haré. (El olor de la guayaba, 1993)”. El mismo sufriría los métodos del stalinismo. Rogelio García Lupo, compañero suyo en en Prensa Latina, contó que el trabajo periodístico de García Márquez fue destruido de la agencia “bajo sospecha ideológica. Quienes pasaron a dirigir la agencia eran del más cerrado stalinismo (Clarín, 22/4)”.

García Márquez recibió en 1982 el Nobel de Literatura con un discurso de denuncia con una impronta latinoamericanista: “¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? (…). Éste es el tamaño de nuestra soledad. Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono nuestra respuesta es la vida”. Decía sobre su pueblo colombiano -signado por el narcotráfico- que era una “patria oprimida que en medio de tantos infortunios ha aprendido a ser feliz sin la felicidad, y aún en contra de ella”.

García Márquez creó un mundo -vida- sobre el destino kafkiano que atraviesa Sudamérica.

Fue periodista como muchos escritores de su generación. Expandió los límites del género. Sus textos -crónicas sublimes- encarnan lo que fue dado a llamar el Nuevo Periodismo, es decir el entrelazamiento de elementos literarios con periodísticos. Aprendió el oficio en las redacciones, en los bares, en los puchos. Decía que el periodismo se aprende haciéndolo, mientras se oponía a “los profesionales de la fotocopia” que forman las facultades de Comunicación. Decía que las entrevistas son como el amor, que los grabadores no escuchan los latidos del corazón, que el “periodismo es el mejor oficio del mundo”, que la noticia es un “pálpito sobrenatural”. Como clarificó el escritor Ryszard Kapuscinski: sus novelas provienen de sus textos periodísticos. Crónica de una muerte anunciada -un entrelazamiento entre policial y tragedia griega- es una respiración periodística.

En ocasión del Premio Nobel, García Márquez confesó que en cada línea que escribió trató siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar “los espíritus esquivos” de la poesía: “Trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte”. Esa muerte sorda que no detendrá la memoria de sus libros, su viaje atardecido, su palabra que fue época.

Su obra elevó la palabra sudamericana en la literatura universal.

Artículo publicado en http://www.po.org.ar/noticia/gabriel-garcia-marquez-1927-2014-el-creador-de-mundos

Daniel Mecca

Publicado octubre 13, 2014 por danielmecca en Notas en la prensa

El derecho a la poesía   Leave a comment

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“La revolución arrancará para cada individuo el derecho no sólo al pan, sino a la poesía”.

La expresión se desprende de un texto medular escrito por León Trotsky el 19 de enero de 1926, en el Pravda, en homenaje al poeta ruso Sergio Esenin, quien se había quitado la vida un mes antes. Allí, Trotsky señalaba que Esenin no “era de este mundo”, en el sentido que escribía para los tiempos que preparan las actuales luchas, para una época lírica, donde la personalidad del hombre se expandirá como una auténtica flor.

Hoy no vivimos en una época lírica. La lucha contra la explotación, la miseria, el hambre, sigue atravesando las raíces de los días. El crimen de Mariano Ferreyra expuso el plan criminal que involucró al gobierno, a las privatizadas y a la burocracia sindical. Pero, a su vez, motivó grandes expresiones de solidaridad, de lirismo y de lucha de la sociedad, de sus compañeros, de la juventud. Habían asesinado a un joven militante que peleaba por un mundo mejor.

En ese escenario se enmarca el libro “Poesía por Mariano Ferreyra” (Babel Editorial, 2013), editado por los escritores y artistas del Partido Obrero de Córdoba en el Frente de Izquierda. El proyecto nace a partir de una convocatoria a poetas para escribir sobre el militante del PO. A través de los poemas se va construyendo el nombre de Mariano. Las palabras lo nombran, lo duelen, lo viven. Cada poema escrito es un resorte hacia su mirada. Cada verso es una rebelión.

“Es un libro con 40 poemas dedicados a Mariano Ferreyra, escritos por autores que apoyan la causa de ‘Justicia para Mariano-Perpetua a Pedraza’. Cuarenta autores de distintas ciudades de Argentina. Poetas de larga trayectoria y otros aún noveles, múltiples propuestas estéticas, múltiples extracciones políticas, sumaron sus voces para multiplicar la consigna, como se multiplicaron las banderas en las calles, en cada marcha por Mariano”, escribieron los editores del libro.

El propio Mariano había escrito unos versos para algún amor, donde le habla a una mirada que es “mucho más que una mirada”. Detrás de su mirada nacieron otras. En una paradoja implacable, sus ojos cerrados abrieron otros: la afirmación de un despertar. En el cierre de su texto a Esenin, Trotsky hablaba de “preparar el porvenir”, de conquistar el derecho al pan y el derecho al canto. Este libro es parte de la preparación de ese porvenir: alcanzar el derecho a la poesía.

Daniel Mecca

Artículo publicado en http://www.po.org.ar/prensaObrera/1299/mariano-ferreyra/el-derecho-a-la-poesia

Publicado octubre 13, 2014 por danielmecca en Notas en la prensa

Un gran escenario de la crisis capitalista   Leave a comment

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La reciente edición de la Bienal de San Pablo, la mayor muestra de arte contemporáneo de América Latina, ha estado dominada por fuertes expresiones contestatarias. Un grupo de 55 artistas -entre ellos israelíes y palestinos- sacó una carta que criticaba el apoyo financiero de Israel a la muestra, lo que obligó a retirar el subsidio de ese país a la Bienal.

En la entrada aparece la instalación Espacio para abortar, del colectivo de artistas bolivianas “Mujeres Creando”: se trata de “un enorme útero con pequeñas cortinas donde se invita a quienes le han puesto el cuerpo a una experiencia clandestina a contar sus vivencias” (La Nación, 6/9). María Galindo, integrante del grupo, no deja dudas acerca del contenido: “Es una denuncia contra la izquierda latinoamericana, Cristina Kirchner, Dilma Rousseff, Evo Morales, que nos prohíben el derecho a abortar y empujan a miles de mujeres a situaciones de riesgo por el solo hecho de adueñarse de sus cuerpos” (idem).

Otras obras, como Dios es marica, es una mezcla de travestismo con imágenes religiosas y sexuales. Entre las temáticas de las obras están la crisis del capitalismo, las guerras, los abusos sexuales en la Iglesia católica, las drogas, las condiciones carcelarias, la pobreza, la corrupción, el racismo -reflejado en el caso de la ciudad americana de Ferguson- o el papel de los medios.

Aun muerto, León Ferrari estuvo presente en la Bienal. El colectivo “Etcétera” recupera sus obras y conceptos a través de montajes. Es el caso de Infierno financiero, que muestra una pintura de El Bosco donde se recrea el infierno junto a la imagen de operadores de la bolsa. La muestra también incluye las cartas que Ferrari escribió al Vaticano en 1997 y 2000, pidiendo la abolición del infierno.

También se expone Violencia, del argentino Juan Carlos Romero, presentada por primera vez en 1973 en el Centro de Arte y Comunicación (CAyC). En ese mismo año, Romero -que fue activista político y gremial (pasó por Montoneros) y formó parte del conceptualista “Grupo de los 13”- se sumó al boicot que se organizó contra la edición XIV de esta misma Bienal paulista, como denuncia al régimen militar en Brasil.

La muestra se expresa como una convulsionada reacción artística ante la crisis general, con obras que recuperan algunas ideas artísticas de vanguardia (el conceptualismo) de los sesenta y principios de los setenta.

Dice el texto de presentación de la Bienal: “El arte en su mejor momento es una fuerza disruptiva”. La gran muestra busca “asimilar” y “comprender” a los expositores y sus obras. Pero, en definitiva, la Bienal ha sido una gran caja de resonancia de la crisis capitalista y un esbozo de rebelión que debe encontrar el cauce político.

Daniel Mecca

Artículo publicado en http://www.po.org.ar/prensaObrera/456/cultura/un-gran-escenario-de-la-crisis-capitalista

Publicado octubre 13, 2014 por danielmecca en Notas en la prensa

Szifrón, Romeo y Julieta y el socialismo   Leave a comment

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En la mesa del programa de Mirtha Legrand estaba el elenco de la flamante película Relatos Salvajes. La conductora disparó: “Somos rehenes de los delincuentes”.

El director del film, Damián Szifrón, salió al cruce: “La inseguridad es fruto de la desigualdad y la desigualdad trae aparejada la violencia; si yo hubiese nacido muy pobre, en condiciones infrahumanas y no tuviese las necesidades básicas cubiertas, sería delincuente más que albañil. Eso crea una enorme violencia contenida”. El actor Ricardo Darín, también en el programa, lo acompañó: “El mundo está construido de forma tan perversa en que el 95% de la población mundial está sosteniendo a un 5% que cada vez se enriquece más”.

Además de la acusación al capitalismo, Szifrón sostuvo también que el “socialismo tiene ideas a las que hay que prestarle atención y se pueden reincorporar”, y se definió “más cercano a esas ideas”. En una clara alusión a que ‘el comunismo fracasó’, fue aún más cristalino: “Siempre doy el ejemplo de la obra Romeo y Julieta: puede haber malas puestas de esa obra, pero no por eso la obra es mala. Falta una puesta en escena mejor, una dirección mejor”. ¡Pocos trotskistas lo dirían mejor!

En otra entrevista, el cineasta dio más precisiones: “Los grandes capitales ya tienen dominado lo que llamamos sistema democrático (…). No lo hiere al capitalismo que haya un gobierno más de izquierda o menos de izquierda, más populista o menos populista: no cambia el gran mecanismo de extracción que es el capitalismo (…). No es que necesitamos más políticos, sino que necesitamos nuevos próceres que cambien realmente… Como algo más cercano a una revolución que a un gobierno de cierta orientación” (El Cronista, 24/7).

Días después de sus declaraciones en lo de Legrand, Szifrón fue denunciado por un dirigente macrista, Pedro Benegas, por apología del delito, con una pena de prisión de tres a seis años. La reacción ilustra la mediocridad de la derecha.

La naturalización de los planteos revolucionarios, en la mesa por excelencia de los lugares comunes, es un gran aporte de Szifrón a la lucha de los oprimidos.

Daniel Mecca

Artículo publicado en http://www.po.org.ar/prensaObrera/1328/cultura/szifron-romeo-y-julieta-y-el-socialismo

Publicado octubre 13, 2014 por danielmecca en Notas en la prensa