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Promoción libros de poesía   Leave a comment

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Comparto esta promoción por mis últimos dos libros de poesía (“Lírico”, 2014 y “Haikus Periodísticos”, 2016). Se retiran por microcentro. Ante cualquier consulta por envíos se pueden contactar a danielmeccaok@gmail.com. Dejo aquí debajo, finalmente, los prólogos de ambos libros.

Prólogo de “Lírico”, escrito por el poeta Eduardo Mileo (Ediciones en Danza, diciembre 2014).

Lírica es la voz de la mirada íntima. Pero lo íntimo que aflora, hiende el aire con su canto. El yo lírico afronta su orfandad con una música que hiere. Busca en la tradición una madre, y en la ruptura, un silencio que le devuelva el eco. La voz lírica es presencia de lo que huyó, necesidad de la infancia.

Una escena cualquiera busca su lenguaje, y la lírica la encuentra en el momento del desmayo. La escena se desvanece, y en el temblor previo a la fuga, la lengua la pone frente a los ojos. La lírica es dolor en movimiento, alegría en ebullición, vida que tirita en el infierno.

La voz lírica es voz apasionada. Un yo que sufre en desalojo. Una herida que busca en la lengua la unidad. Voz que el amor hace hablar. Y en el amor se entrega y se convierte en eco, huella de una palabra que fue, pero que sigue sonando. Estrella extinguida que brilla en el presente. Paraíso perdido en el cuerpo y recuperado en la imagen. Desgarro cuya sangre ilumina.

Cuerpo que en la música encuentra compañía, y cantando se encuentra con los otros. Los otros que hay en uno nos muestran el camino del abrazo. La lírica es un coro de una única voz. Pero una voz común, cuyo timbre es la unión de muchas voces. Así se reconoce y late en los demás. Así se recrea en un diálogo callado. Y es emoción estética y cardíaca.

“Donde ocurre / el corazón / el mundo es cierto”, dice Daniel Mecca en Lírico, su segundo libro de poemas. Certeza de la intuición, plenitud del instante, ética de la pasión, la lírica dirige su voz a una vida que merezca ser vivida, y su deseo se enfrenta, por tanto, con una realidad que lo rechaza. La lírica canta un mundo íntimo porque el mundo la censura. La paradoja de la vida es esa imposición, y por eso “vivir oculta una agonía”.

El amor es el motor del libro, y el dolor es el resultado de vivirlo apasionadamente. Daniel Mecca no cree que, para hallar a su musa, le baste con abrir los ojos; “tu nombre es instante”, le dice en el momento en que se esfuma, efímero. La lírica canta a un amor que es, como el horizonte, inalcanzable, a una vida vivida a la intemperie.

Como “latir es una orilla incierta”, la vida se produce en alta mar. Ese magma indistinto, siempre cambiante, siempre el mismo, lo invita a “abrirse al precipicio / donde / miro en mí”. Abismo del instante, abierto a lo perecedero, a la vida que en el fondo es fuego y es ceniza, “tierra incierta”.

¿Qué canta la lírica? No es la voz de la nostalgia, sino la de la fugacidad. El universo que estalla en el corazón y nos obliga a cantar su silencio, lo que es imposible decir porque decirlo ya está en otra parte: es “canto y olvido”.

Daniel Mecca se entrega al olvido con la convicción de que hacemos también lo que vendrá. Seremos olvido, pero el canto que fuimos seguirá cantando. Lírico es un libro que cree en la poesía como hacedora de mundos, palimpsesto vivo que otros seguirán escribiendo como se escribe la vida, sin garantías, incansablemente.

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Prólogo a la edición de Haikus periodísticos (Por Daniel Mecca)

La poesía y el periodismo comparten raíces: la brevedad de la palabra, la síntesis, la determinación de un ángulo. Haikus periodísticos nace como vínculo entre ambos géneros y busca crear, así, un sentido nuevo.

Para ello se utilizó lo elemental del género periodístico: establecer un límite en la cantidad de caracteres y evitar repeticiones entre los componentes de cada entrada —el texto y el paratexto.

Se decidió reproducir la rigurosidad de los caracteres periodísticos por medio del modelo tradicional del haiku, con tres versos de cinco, siete y cinco sílabas.

Cada poema corresponde a una noticia diaria; comienza, arbitrariamente, el sábado 29 de agosto de 2015 y concluye, también arbitrariamente, el viernes 23 de octubre del mismo año. Son 56 poemas. 56 días.

Dialogan, de este modo, el pasado de la noticia elegida, el presente en que se lee este libro y el futuro que, en su perduración, desprende todo objeto creado.

La idea de un poema por día pretende emular la disciplina de la labor en una redacción. Las noticias elegidas corresponden a ediciones de papel de diarios y revistas, tanto nacionales como internacionales, para conectar con el formato clásico de papel del género poesía.

Los temas abordados en los poemas responden también a un criterio periodístico: se buscó contemplar la mayoría de las secciones que constituyen un diario, desde política a deportes.

La elección de una noticia, entre todas las noticias de un día, fue una decisión ideológica. No solo por una determinada visión política de la realidad, sino también por una concepción artística, deportiva y de interés cultural en general.

Dichos haikus periodísticos tienen una bajada de línea política al igual que sucede con las noticias en los medios de prensa. Pero, a diferencia de aquellos, estos abordan cada tema sin hipocresías de falsa neutralidad, buscando poner en crisis la ilusión de objetividad.

Finalmente, la tensión: entre lo creado para la memoria y lo escrito para el olvido.

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Publicado febrero 20, 2018 por danielmecca en Mis poemas

No entres dócilmente en esta espléndida ciudad   Leave a comment

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Y a la aurora, armados de una ardiente paciencia,
entraremos en espléndidas ciudades.
Arthur Rimbaud

Do not go gentle into that good night.
Dylan Thomas

No entres dócilmente en esta espléndida ciudad,
ahí, donde siempre está llegando el metro a la estación de la calle 145,
en el Uptown, con ese silbido de única medianoche.

Las luces brillan más en los clubes de jazz que en el Times Square;
es el sonido del clarinete en danzante pena, en las horas quietas del mundo.
Siempre habrá jazz en alguna noche de junio.

Siempre habrán dos caminando en el Sutton Place Park,
abrazados mirando en lenta diagonal el puente de Queensboro,
a lo Woody Allen, a lo nosotros.

O sentados en el Shakespeare Garden, en algún lugar del Central Park,
donde levantamos una baldosa y dejamos escrito, en un papel amarillo,
una frase de Ungaretti. Anochecía.

No entres dócilmente en esta espléndida ciudad de moda y cubista velocidad,
donde los rascacielos sacuden la posibilidad de los cielos,
mientras miramos hacia arriba como chiquilines de barrio.

O cruzamos caminando el Puente de Brooklyn como en las películas,
primer plano, blanco y negro, sobre el agua histórica.
Los faroles se encienden entre los pasos y pensamientos.

Y allá está Brooklyn, con sus típicos portales en las casas,
rejitas negras, flores ‘monet’, escaleras de piedra,
para caminar, perdidos, tardes de sol. Siempre tendremos Brooklyn.

Yirar, también, por la pequeña Italia, con sus edificios de Padrino II,
con su resplandor de mirada de abuelos, su aire principios del siglo XX,
valijas que llegaron en barco, fotos que se detuvieron en esquinas sin nombre.

Late el inmigrante corazón en la Isla Ellis; aún se siente el fatigado respirar del viaje,
la tercera clase viajando en los sótanos, soñando en los sótanos, pudriéndose en los sótanos,
la libertad que los aguardaba para explotarles la libertad.

Un viejo dicho italiano: “Well, I came to America because I heard the streets were paved with gold. When I got here, I found out three things: first, the streets weren’t paved with gold; second, they weren’t paved at all; and third, I was spected to pave them”.

Cruzando el río Hudson pisa la aplastante Wall Street, con sus ojos metálicos,
su cuerpo de pintura negra de Goya, hambriento cuerpo de rabia quieta,
de lava financiera fluyendo por el asfalto.

En la city that never sleeps los homeless duermen en el metro,
en las estaciones de bus, en los parques, en las esquinas, donde pueden.
Entre las luces de Broadway vive Gotham City.

Más arriba, en el Harlem, el ‘wade in the water’ sonando invisible, el Negro Spiritual,
el dolor del esclavo en las plantaciones, la lucha del esclavo, la barbarie, la barbarie.
Cerrar los ojos. Escuchar la voz de gospel. Vibra la historia negra.

Como Basquiat en el Moma, con su palpitar de calle y cigarrillo y rabia y poesía y juventud y muerte; con las máscaras africanas de Picasso, ah, Picasso, con su Femme aux cheveux jaunes en el Guggenheim y ella dormida sobre la mesa, rara, como encendida.

No entres dócilmente en Greenwich Village, con Ginsberg caminando al Minetta Tavern; con Dylan Thomas yendo a la White Horse Tavern, en 1953, para entrar into that good night; con el levantamiento de StoneWall; con Hendrix entrando a la historia en Café Wha?

No entres dócilmente en esta espléndida ciudad cada vez que suene
la trompeta cansada de Louis Armstrong; cada vez que llegue el metro
a la calle 145, con ese silbido de única medianoche.

Daniel Mecca
(poema publicado en Revista El Otro –revistaelotro.com)

Publicado julio 21, 2016 por danielmecca en Mis poemas, Viajes

Chaumes de Cordeville à Auvers-sur-Ois   Leave a comment

El cielo se agita, sin paz, hacia el latido.
Los árboles tiemblan en su lenguaje.
El cuerpo espera el viento, el hogar.

Versos sueltos a partir del cuadro “Chaumes de Cordeville à Auvers-sur-Oise”, de Van Gogh, expuesto en Musée d’ Orsay, en Paris.

van gogh

Publicado febrero 16, 2014 por danielmecca en Mis poemas, Viajes

Borges   Leave a comment

Borges

La luz toca el verde de tu piedra,
toca tu tierra, tu cuerpo sin cuerpo;
es el río que toca tu nombre,
el sonido de los jardines a la mañana.
Una flor entra ahora en vos,
en tu pecho muerto,
entra en la orilla incierta
donde la paz, al final, se hace piel y agua.
Así te siento, Borges; así te encuentro.

11-02-14, Ginebra.

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Publicado febrero 16, 2014 por danielmecca en Mis poemas, Viajes

Poema para Mariano Ferreyra   Leave a comment

Poema para Mariano Ferreyra leído y escrito por Daniel Mecca (@dmecca1)
Video y edición: Matias Traub
Música: “Mi revolución” (Cuatro Pesos de Propina)

mariano

Publicado agosto 8, 2013 por danielmecca en Mis poemas

Mariano   Leave a comment

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Publicado junio 29, 2013 por danielmecca en Mis poemas

Mariano   Leave a comment

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Mariano

Nunca te conocí, Mariano, la mayoría no te conoció.
Te mataron un mediodía de octubre. Primavera. Te mataron.
Quisieron agotar de un balazo tu sonrisa, tus ojos negros.
Los asesinos quisieron arrancar la juventud con sus dientes de odio,
matar tu latido en rebelión, llevarse la primavera de los que luchan.

Pero no pudieron parar tu mirada que emergió
con la decisión del amanecer, de lo que amanece,
esa mirada que se abre como un largo eco revolucionario.
Tu voz creció en el vientre del pueblo que salió a la calle.
La vida se expande cada vez que alguien te nombra.

Leí un poema tuyo, Mariano, que escribiste para algún amor,
donde hablás de una mirada que es mucho más que una mirada.
Hoy le escribo a tu mirada que también es más que una mirada:
es el cuerpo de los que pelean cada día por un mundo mejor.
De los que te cantan, te flamean, te duelen, te luchan.

Porque tu mirada es un mundo mejor.

Porque si hay alguien que lucha en algún lado, en cualquier lado,
ya no habrá ausencia en tu cuerpo ausente, Mariano. No habrán lágrimas.
Habrá sólo un grito de presente, de Justicia, habrá sólo un ahora y un siempre.

Cada uno lleva su rebelión en los ojos. Todas las miradas estallarán alguna vez.
Vos dejaste los ojos abiertos aquel mediodía de octubre.
No te mataron, Mariano: esa mirada firme es tu latido que avanza.

Daniel Mecca
@dmecca1

Publicado junio 23, 2013 por danielmecca en Mis poemas