Archivo para la categoría "Literatura"

Salvo el vivir (Henry Miller)   Leave a comment

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Como un ser humano que camina en el crepúsculo, al amanecer, a las horas más extrañas, a las horas ultraterrenas, el sentimiento de ser sólo y único me fortifica hasta tal punto que, cuando camino entre la multitud y tengo la sensación de no ser ya un humano, sino una mera partícula, un escupitajo, empiezo a pensar que estoy solo en el espacio, que soy un ser único rodeado de magníficas calles vacías, un bípedo humano caminando entre rascacielos, cuando todos los habitantes han huido y yo estoy solo caminando, cantando, dominando la Tierra. No tengo que echar una mirada al bolsillo de mi chaleco para encontrar mi alma: está ahí todo el tiempo, golpeándome las costillas, hinchándose, inflada de canción. Si acabo de dejar una reunión donde estaban de acuerdo en que todo está muerto, ahora, mientras camino por las calles, solo e idéntico a Dios, sé que eso es una mentira. La evidencia de la muerte está constantemente ante mis ojos; pero esta muerte del mundo, una muerte que prosigue constantemente, no se mueve desde la periferia hacia dentro, para sumirme; esta muerte se encuentra en mis propios pies, saliendo hacia fuera, y mi propia muerte siempre está un paso adelante. El mundo es el espejo de mí mismo muriendo, el mundo no muere más que yo. Estaré más vivo dentro de mil años que en este momento, y este mundo en el que estoy ahora muriendo también estará más vivo entonces que ahora, a pesar de que haya muerto hace mil años. Cuando cada cosa se vive hasta el fin, no hay muerte, ni arrepentimiento, ni tampoco una primavera falsa; cada momento vivido abre un horizonte más grande y más ancho, del que no hay salida, salvo el vivir.

Los soñadores sueñan del cuello para arriba, con los cuerpos firmemente atados a la silla eléctrica. Imaginar un nuevo mundo es vivirlo diariamente: cada pensamiento, cada mirada, cada paso, cada gesto mata, recrea, y la muerte siempre está un paso por delante. Escupir sobre el pasado no es suficiente. Proclamar el futuro no es suficiente. Uno debe actuar como si el pasado estuviera muerto y el futuro fuera irrealizable. Uno debe actuar como si el próximo paso fuera el último, puesto que lo es. Cada paso adelante es el último y con él muere un mundo, incluido uno mismo. Estamos aquí los de la interminable tierra, con el pasado que nunca cesa, el futuro que nunca empieza, el presente que nunca acaba. El mundo de nunca jamás que llevamos en las manos, que vemos y que no es, sin embargo, nosotros. Somos lo que nunca se acaba, lo que nunca se forma para ser reconocido, todo lo que hay y que, sin embargo, no es la totalidad, puesto que las partes son tanto mas grandes que la totalidad, que sólo Dios, el matemático, puede deducir.

Fragmento de Primavera Negra, de Henry Miller

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Publicado octubre 17, 2014 por danielmecca en Literatura

Un corazón poderoso   Leave a comment

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“Hay entonces entre 2 y 3 minutos de turbación, alguna vez un cuarto de hora, alguna vez, en determinadas circunstancias solemnes, una hora, media jornada, o una noche, pero esto acaece; cuando se trata de unirse para estrangular o sofocar una voluntad fuerte, un corazón poderoso, todos los sexos de la humanidad se reconocen desde lejos y saben como espesarse, anudarse, encogerse, estirarse, distenderse para producir determinadas esclerosis, determinados vacíos, determinados estupores capaces de sofocar o de enloquecer a un genio o a un corazón poderoso”.

Antonin Artaud, “Cartas a André Bretón”.

Publicado febrero 24, 2014 por danielmecca en Literatura

Donde deberíamos estar   Leave a comment

‎”Nuestra finalidad es descubrir que siempre hemos estado donde deberíamos estar”.

Aldous Huxley, The doors of perception.

Publicado julio 14, 2012 por danielmecca en Literatura

Primavera Negra   Leave a comment

‎”Pienso en algo mejor que un Cristo. Pienso en mí. Soy un hombre. Eso me parece suficiente”.

Henry Miller, Primavera Negra.

Publicado julio 14, 2012 por danielmecca en Literatura

El momento en que el hombre sabe siempre quién es   Leave a comment

“Había corregido el pasado; en aquel tiempo debió de considerarse feliz, aunque profundamente no lo era. (Lo esperaba, secreta en el porvenir, una lúcida noche fundamental: la noche en que por fin vio su propia cara, la noche que por fin oyó su nombre. Bien entendida, esa noche agota su historia; mejor dicho, un instante de esa noche, un acto de esa noche, porque los actos son nuestro símbolo.) Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”.

Jorge Luis Borges, fragmento del cuento “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)”

Publicado junio 29, 2012 por danielmecca en Literatura

Breve análisis de la obra poética de Juan L. Ortiz, por Francisco Urondo:   Leave a comment

“En este medio siglo, el gran poeta entrerriano ha venido escribiendo un largo poema épico -aunque saturado de lirismo-, donde el personaje principal, el héroe, es el universo, pero el universo concebido desde la sensibilidad del hombre. Lo que resulta de este mirar es un equilibrio: qué música, ahora es la que nos rodea y nos va penetrando silenciosamente. El resultado de la aventura del héroe, su aventura, es la concentración, un universo en orden, una armonía cósmica: la tarde mira al agua, azul, y el agua es toda la tarde, azul. Y no se trata aquí de abstraer para eludir, porque en este concierto no tienen cabida los universales abstractos. Cada elemento, al conectarse armónicamente, se diferencia: no pierde identidad, sino que acentúa sus rasgos. Sus perfiles son reconocibles y, juntos, conforman una nueva identidad -la poética- donde no tiene cabida el individualismo burgués: cada elemento se concreta y se continúa en el otro. Así, esta obra es una sabiduría, un gran acto de amor”.

Publicado mayo 1, 2012 por danielmecca en Literatura

Aquella llama ardiente   Leave a comment

‎”Ah cómo canta el agua soñando con la reencarnación y cómo la escucha secretamente la glándula lacrimal de una hierba, porque el vivir no es más que dar nombres a las cosas que te circundan mientras dura tu vida, porque el existir es igual que no existir, porque el vivir es igual que no vivir. Qué tranquilo parece el centro de aquella llama ardiente. Quisiera lleva una vela herida y entrar en un rocío de la amada, para dormirme allí, tranquilamente”.

Poema “Cómo un rocío en las hierbas”, de Hwang Ji-Woo. Del libro “No brilla la luz verdadera”.

Publicado abril 30, 2012 por danielmecca en Literatura