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Coliseo   Leave a comment

El Coliseo fue mandado a construir por el emperador Vespasiano, luego de que el emperador anterior, Nerón, haya mandado a la quiebra al pueblo romano para construir su Domus Aurea (Casa de Oro), un enorme palacio de mas de 50 hectáreas. Vespasiano, para sortear la crisis económica y social, le dio esas tierras al pueblo y mandó a construir el coliseo: el pan y el circo. Los espectáculos tenían tres turnos: a la mañana se recreaban cacerías de animales traídos de África; al mediodía era el turno de los condenados a muerte, a quienes los tiraban a la arena y a los leones. Finalmente, por la tarde, estaban los gladiadores. Las entradas eran gratuitas, pero en las gradas se reflejaba una estricta expresión de las clases sociales. Cada persona tenía un número de asiento y de piso definido, no vaya a ser cosa que se confundiera de estrato social. Los que se sentaban abajo, frente a la arena, eran los senadores. En esta imagen se ve en detalle cómo estaban distribuidos. La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases.

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Publicado febrero 17, 2014 por danielmecca en Editoriales

Queremos trabajar sin miedo   Leave a comment

Queremos trabajar sin miedo.
Basta de persecución gremial en Perfil.

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Publicado febrero 17, 2014 por danielmecca en Editoriales

Luciano, un trébol de cuatro hojas   Leave a comment

Luciano, un trébol de cuatro hojas*

Luciano

Por: Mónica Raquel Alegre

En todos los festivales que se han hecho para pedir justicia y recordar a mi hijo he
agradecido a la gente que nos acompaña. Esta vez quiero hablarle a Luciano.

Negro, hoy quiero darte las gracias por haberme enseñado a luchar, por haberme dado
fortaleza, y por haber puesto en mi camino personas que estuvieron en el momento justo e
indicado para posibilitar que lleguemos hasta acá. Vos me hiciste otra persona. Me
enseñaste a no permitir que me pisoteen y a hacer valer mis derechos. Vos, con 16 años y
siendo mi hijo, me enseñaste a mí, tu madre de 45, a seguir en pie, a levantar la cabeza.

A mis hijos siempre les enseñé el respeto. Les enseñé a tener sueños, ilusiones,
esperanzas. A vos te decía “tenés que tener principios”. “¿Y qué son los principios?”, me
preguntabas. Y yo te respondía que son las cosas en las que crees en la vida, son tus
valores, lo que te guiará cuando estés grande. Un día me dijiste, “¿te acordás toda esa
sanata que me dijiste vos? Hoy se quién soy, soy Luciano Nahuel Arruga, un pibito que vive
en una villa, estoy orgulloso de ser nieto de Martha y hermano de Vanesa”. Vos me decías
que estabas orgulloso de tus raíces, de tu esencia. Eso me marcó. Sobre todo porque sé
que careciste de muchas cosas, de un pedazo de pan. Eso es muy fuerte para mí. Vos,
negro, eras muy sabio. Cuando me caigo, cierro los ojos y te recuerdo. Me acuerdo del
sacrificio que hacías por ser alguien, por aprender un poquito más, por tener mejor aspecto.
La vida no te fue fácil. Todo te costó mucho.

¿Sabes, Lu?, quiero estudiar. Nunca me voy a olvidar que un día, frustrado por mi
desconocimiento de algunas cosas que te parecían importantes, me dijiste “ma, vos no
entendés nada, vos siempre lo mismo”, “ma, siempre igual, no sabés”. Quiero que sepas
que ahora mi anhelo es crecer, es cambiar y que vos reconozcas en mí otra persona. Ya sé
que el estudio no hace mejor a nadie, pero también es cierto que es una buena llave. Es
verdad que lo que vale es la esencia de cada cual, y yo soy ésta, Mónica, la que toma mate
en casa y que desde hace cinco años te espera. Pero ahora quiero que la educación me
pula un poco, que ayude a que no me pasen por arriba. Vos sabes que no pulirse en la vida
es quedarse dormido en la ignorancia. Quizás me di cuenta tarde, pero me di cuenta.

En este último año he tomado consciencia que durante mucho tiempo me limité a esperarte.
Amo a mis otros hijos, pero mi mundo, mi casa, yo, nos vinimos abajo. Yo estaba pero no
estaba. Veía que todo se caía y que no podía hacer nada para detenerlo. Sabía que todo se
hacía mil pedazos. La copa se caía, no podía hacer nada para atajarla, y decía “es mi copa,
mi copa más querida”. Ahora solo recojo y trato de juntar pedazo por pedazo. Hay que
hacer un trabajo muy fino para reconstruir esa copa rota y capaz me lleve toda la vida. Hoy
mis hijos son grandes. Mario tiene 18 y Mauro tiene 16. Cuando Vanesa, mi otra hija, me
pedía a gritos, y decía “por favor mamá, no puedo más”. Me preguntaba por qué se hacía
tanto problema. Yo pensaba que vos ibas a volver. Yo te esperaba. No tomé consciencia y
dejé que mi hija se cayera. Durante dos años de mi vida dañé sin quererlo. Yo perdí a un
hijo. Ellos perdieron a un hermano y perdieron a su madre. Perdieron su familia. Quizás fui
egoísta en mi desesperación. Quizás les hice daño, a ellos que son lo que más quiero.
Resta reparar ese daño.

Recuerdo que una vez te di a leer El Principito y vos me dijiste “ese libro que vos me diste,
¡me dio una bronca!, ¡no lo entendí! Que el pibe se quiere comer un elefante, que está
enamorado de una rosa…” Te pedí que lo leyeras de vuelta, con la ilusión y la picardía de
un niño. Un mes después me dijiste “tenías razón, ma. Lo leí como vos dijiste y hasta yo me
convertí en un Principito. Estoy enamorado de la rosa”. A veces creo que no debí enseñarte
a soñar y a confiar en la gente.

¿Cómo llamar a los que te hicieron daño? No sé qué palabra, que adjetivo usar. No los odio.
Son personas que no merecen ni siquiera mi odio. Sí mi pena. Por ese hijo que van a
abrazar, por esa madre que van a besar, por esa mujer cuyo cuerpo tienen al lado. Esos
brazos fueron los que mataron un niño de 16 años. Les tengo pena. Que la vida me libre de
que alguien tenga hacia mí un sentimiento tan terrible como ese. Es el sentimiento más feo
que un ser humano le puede tener a otro. A una cucaracha le tengo fobia. A un gusano le
tengo asco. A los ocho policías que le hicieron daño a mi hijo, les tengo pena. Hace 5 años
que aprendí que ese sentimiento es el peor.

Hace dos años, en un festival pasado, dije “no te voy a llorar más frente a la gente. Te voy a
llorar todos los días de mi vida pero sola. No me verán bajar los brazos”. Los que me
quisieron despedazar y destrozaron tu vida me verán de pie. No van a tener que pelear solo
con tu recuerdo, también conmigo. Les voy a dar la pelea y si sienten un aire en la espalda,
no es el viento, soy yo que les está respirando desde atrás. Hoy recuerdo todo y a todo le
doy un significado. Cada charla que tuvimos, tu desaparición, la búsqueda de justicia, la
lucha. Más allá del dolor, eres un trébol de cuatro hojas. Siempre tengo la certeza de que no
estoy sola. Por vos he viajado, he aprendido, he conocido el mar, tal como vos querías.

Te doy gracias también por haberme enseñado a no ser tan egoísta. Por ayudarme a poner
mis ojos en los semejantes. Por llevarme a tantos lugares en donde descubrí que hay
muchos Lucianos, muchas Mónicas, muchas Vanesas que a veces no llegan a tener el
alcance que tuvo tu voz. Te voy a recordar todos los días de mi vida. Pero no me van a ver
llorar. Nadie se va a regocijar con mi dolor. Eso lo he aprendido con el tiempo. Estoy
orgullosa de ser Mónica Raquel Alegre, madre de Luciano Nahuel Arruga. Parí un argentino
y negro que no quiso robar y estoy orgullosa de eso.

*Carta leída por Mónica Raquel Alegre -la mamá de Luciano- el 25 de enero de 2013 en la Jornada Cultural por los Derechos Humanos a 5 años de la desaparición de Luciano Arruga.

Publicado enero 31, 2014 por danielmecca en Editoriales

El proyecto de ley completo del Partido Obrero en el Frente de Izquierda sobre el Impuesto al Salario   Leave a comment

EL PROYECTO DE LEY DEL PARTIDO OBRERO EN EL FRENTE DE IZQUIERDA SOBRE EL IMPUESTO AL SALARIO

PROYECTO DE LEY

ARTÍCULO 1º –Queda excluido el salario del impuesto a las ganancias o ingresos personales. Esta exclusión comprende la retribución que, por cualquier concepto, perciba un trabajador en relación de dependencia bajo convenio. Están excluidos, por consiguiente, los intereses reconocidos en sede judicial o administrativa como accesorios de créditos laborales, las indemnizaciones por antigüedad en los casos de despidos y las que se reciban en forma de capital o renta por causas de muerte o incapacidad producida por accidente o enfermedad, ya sea que los pagos se efectúen en virtud de lo que determinan las leyes civiles y especiales de previsión social o como consecuencia de un contrato de seguro. Lo mismo vale para las remuneraciones que se continúen percibiendo durante las licencias o ausencias por enfermedad y las indemnizaciones por falta de preaviso en el despido.Esta disposición rige a partir del ejercicio fiscal 2013.

ARTÍCULO 2- Queda excluida la jubilación del impuesto a las ganancias o ingresos personales. Esta exclusión se hace extensiva a los pagos derivados o relacionados con ese concepto, tales como, pensiones, retiros y subsidios. Quedan comprendidas también en esta exclusión las retroactividades, reconocidas en sede administrativa o judicial, emergentes de una sentencia de reajuste de haberes previsionales, y los intereses accesorios a dichos créditos.-

ARTÍCULO 3-Sin perjuicio de lo expuesto, se establece como mínimo no imponible para el trabajo personal ejecutado en relación de dependencia y los haberes jubilatorios, el costo de tres canastas familiares, según es calculada por los institutos de estadística de las centrales sindicales. Este monto será actualizado anualmente, utilizando como parámetro la variación promedio anual experimentada en el año inmediato anterior, por el índice de salarios del Indec o el Ripte ( Ministerio Trabajo), el que resultare más favorable para el trabajador.

ARTÍCULO 4º.Se excluye de la obligación del pago del componente impositivo del monotributo a quienes están alcanzados por el mismo bajo el carácter de prestadores o locadores de servicios, cuando sus ingresos no superen un monto equivalente a 3 (tres) veces el costo de la canasta familiar, según es calculada por los institutos de estadística de las centrales sindicales. Este monto será actualizado anualmente, utilizando como parámetro la variación promedio anual experimentada en el año inmediato anterior por el índice de salarios del Indec o el Ripte ( Ministerio Trabajo), el que resultare más favorable para el trabajador

ARTÍCULO 5º. Los trabajadores en relación de dependencia ingresarán las obligaciones que les correspondan con la AFIP o cualquier otro organismo del Estado, por cualquier concepto, mediante la presentación de declaraciones juradas y/o pagos efectuados por sus propios titulares. Los empleadores cesan en sus funciones de agentes de retención. En cada

empresa se nombrarán comisiones independientes electas por el propio personal a los fines de asesorar y velar por el cumplimiento de esta disposición.

ARTÍCULO 6º. Las disposiciones de los artículos primero y segundo no serán de aplicación respecto a los pagos, por cualquier concepto, que se realicen a las personas que forman de parte de elencos directivos, ejecutivos, gerenciales y de control de sociedades, empresas y organizaciones, estén o no estén constituidas regularmente. Se exceptúa de dicho tratamiento al personal directivo de escuelas y a quienes ejerzan cargos escalafonarios dentro de la administración pública o en el marco de convenios colectivos de trabajo, correspondientes a las carreras profesionales o laborales del ámbito en que se desempeñan.

ARTÍCULO 7º.- Se suprimen todas las disposiciones en las normas legales en vigencia que contradigan el contenido de la presente ley.

ARTÍCULO 8º.- La presente ley comenzará a regir a partir del día siguiente al de

su publicación en el Boletín Oficial.-

ARTÍCULO 9°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.-

FUNDAMENTOS

El presente proyecto apunta a abolir el llamado impuesto a las ganancias a los asalariados o a la cuarta categoría, aunque se trata de un “impuesto al salario”. A fines del presente año, serán afectados por esta confiscación unos tres millones de trabajadores. Cuando se añade a este impuesto directo otros del mismo carácter, como la contribución personal a la previsión social, y otros indirectos, como los que gravan el consumo personal o a la vivienda única e incluso ingresos brutos al consumo personal, se llega a la conclusión que el sistema impositivo confisca un 55% del salario de los trabajadores.

La carga creciente de este impuesto se inicia con la “tablita” que impuso el gobierno de la Alianza en 2000. Esa reforma aumentó las alícuotas que pagan los asalariados según niveles de ingreso. Pero además, las escalas que determinan la tasa a pagar no fueron actualizadas, mientras que el mínimo no imponible para la aplicación del impuesto fue siempre ajustado por debajo la inflación. Como consecuencia de ello, cada vez más trabajadores se incorporaron al pago del “impuesto a las ganancias”. En 2001, lo pagaban el 9,7% de ellos. Ahora, esa proporción llega al 30%. También en este punto, el llamado “modelo” siguió la ruta confiscatoria de los ‘modelos’ que lo precedieron.

En 2013, el ajuste del mínimo no imponible anunciado por el gobierno será del 16,7%, un porcentaje menor al promedio de los aumentos salariales pactados por convenio y muy inferior a la inflación prevista.-Como consecuencia de ello, medio millón de trabajadores nuevos serán afectados en el curso del año, aumentando también la carga de los que ya pagan el impuesto. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el impuesto sobre el salario ha absorbido, en los últimos dos años, entre el 45% y el 82% del aguinaldo total de 2013.

Es conocido que los ingresos arrancados de este modo a los trabajadores fueron aplicados al pago de una deuda pública usuraria: por lo tanto, la orientación impositiva que aquí denunciamos ha convertido al Estado en un instrumento de la presión confiscatoria del capital financiero sobre los trabajadores. A esta carga sobre el salario, debe sumarse la que resulta de la privatización de la educación, la salud y demás servicios públicos, que sumaron otros gastos a la canasta familiar, sin que fuera compensado por un aumento correspondiente del salario nominal.

El falso “impuesto a las ganancias” es recaudado en forma compulsiva – llamada retención en origen -, lo cual no ocurre con las escalas superiores de quienes pagan impuestos a las ganancias o ingresos personales, que lo hacen por medio de una declaración impositiva. El agente de retención, las patronales, tienen la posibilidad de eludir al fisco y retener una parte de lo recaudado en su propio beneficio.

En un mercado de competencia perfecta – lo cual implica una utilización plena de los recursos disponibles -, cualquier gravamen a los salarios es transferido a la parte patronal, que debe compensar la disminución que el impuesto provoca en el precio de la fuerza de trabajo. Como esa premisa no está reunida, el sistema impositivo que grava los ingresos y los gastos de los asalariados opera como un elemento de presión para reducir el precio de la fuerza de trabajo por debajo de su valor histórico. Esa plusvalía extraordinaria es usada por el Estado para hacer frente a la deuda pública usuraria y al subsidio a diversos sectores capitalistas.

En oposición a ello, nuestro proyecto excluye taxativamente al salario y a las jubilaciones del pago del impuesto a las ganancias, así como a cualquier pago relacionado con ellos –indemnizaciones por despido o accidentes, pensiones o subsidios.

Sin perjuicio de lo anterior, exime de cualquier impuesto los ingresos equivalentes tres canastas familiares para el trabajo en relación de dependencia, según es estimada por los centros de estadística de las centrales sindicales. Hoy, el valor de esa canasta familiar se sitúa en los $ 8.500.

Luego, el proyecto extiende estas mismas exenciones a los monotributistas, entendiendo que bajo esta figura se ha desarrollado vastamente una relación laboral encubierta y precaria.

Finalmente, se suprime el papel de las patronales como agentes de retención y deducción compulsiva del impuesto sobre los salarios brutos.

A partir de lo anterior, establecemos una clara línea demarcatoria frente a iniciativas del oficialismo y de la oposición de `reformar` el impuesto, que se han multiplicado en las últimas semanas. En el caso del gobierno, los anuncios apuntan al reemplazo del actual gravamen por un impuesto a los “ingresos”, una categoría que borra las fronteras entre las ganancias que surgen de la explotación de la fuerza de trabajo con la remuneración que ésta percibe, y que apunta, por lo tanto, a mantener la imposición sobre el salario. En otros casos –como el proyecto del Frente Renovador de Massa-, se condiciona la reducción del impuesto a que sea compensada con un gravamen a la renta financiera, a sabiendas de que el debate en torno de este punto se prolongará en el tiempo. Se trata, por lo tanto, de un pretexto para mantener el impuesto al salario.

Con la presentación de este proyecto, anticipamos la agenda parlamentaria de una bancada del Frente de Izquierda, que se completará con la lucha por el 82% móvil, la imposición de un salario mínimo que cubra la canasta familiar, o el fin del trabajo precario, entre otras iniciativas. Pero también, hacemos de este proyecto un aporte a la deliberación y organización del movimiento obrero por esta reivindicación. Ese impulso deberá superar el bloqueo de la burocracia sindical que, en sus diferentes vertientes, ha renunciado a una acción de conjunto para terminar con esta confiscación. Ello, a pesar que la disposición de lucha para abolir el impuesto al salario ha dado numerosas pruebas, desde la gran huelga petrolera de 2005 hasta hoy.

Inscribimos el planteo de la abolición del impuesto al salario en la lucha por terminar con las exacciones impositivas del Estado sobre los que trabajan, y por impuestos progresivos al capital, a las rentas y patrimonios, en el marco de una reorganización social dirigida por los trabajadores.

Publicado julio 30, 2013 por danielmecca en Editoriales

Jorge Altamira sobre el discurso del Papa en Brasil y la crisis mundial   Leave a comment

“Hoy el Papa se mandó un discurso anticapitalista; él empleó una palabra: ‘Esta civilización está destruyendo a los jóvenes y a la gente de la tercera edad’. Esta ‘civilización’ dijo, no ‘este Gobierno o el otro porque son mala praxis’. El Papa ha advertido una crisis mundial. ¡Es lo que nosotros decimos, es nuestro planteamiento! Naturalmente hay una diferencia obvia entre el Papa y nosotros: él le advierte a las clases dirigentes: ´Muchachos, esto se está poniendo bravo, hubo movilizaciones en Brasil, Turquía Egipto, Grecia y España…’; entonces él se dirige a la clase dirigente. Nosotros nos dirigimos a los trabajadores, les decimos: ‘Miren, este sistema no va más, hay que organizarse, hay que crear una fuerza compacta para transformarlo de modo que sirva a los trabajadores”.

Jorge Altamira en el programa Código Político. 25 de julio de 2013.

Publicado julio 27, 2013 por danielmecca en Editoriales

LITERATURA Y REVOLUCIÓN (Introducción). De León Trotsky   Leave a comment

La situación del arte puede definirse mediante las siguientes consideraciones generales.
Si el proletariado ruso no hubiera creado su propio ejército tras la toma del poder, el Estado obrero habría dejado de vivir hace tiempo, y ahora no estaríamos pensando en los problemas económicos, y mucho menos en los problemas de la cultura y del espíritu.

Si en el curso de los próximos años la dictadura del proletariado se mostrase incapaz de organizar la economía y de asegurar a la población por lo menos un mínimo vital de bienes materiales, el régimen proletario estaría entonces realmente llamado a desaparecer. Por eso la economía es en la hora presente el problema de los problemas.

De todos modos, aunque los problemas elementales del alimento, del vestido, del abrigo y también de la educación primaria estuvieran resueltos, no significaría de ningún modo la victoria total del nuevo principio histórico, es decir, la victoria del socialismo. Sólo un progreso del pensamiento científico a escala nacional y el desarrollo de un arte nuevo supondrán que la semilla histórica no sólo ha crecido hasta dar una planta, sino también que ha florecido. Desde este enfoque, el desarrollo del arte es la prueba más alta de la vitalidad y de la significación de cualquier época.

La cultura vive de la savia de la economía, pero no basta con lo estrictamente necesario para que la cultura pueda nacer, desarrollarse y refinarse. Nuestra burguesía se sirvió de la literatura rápidamente en el período en que se fortaleció y enriqueció. El proletariado conseguirá preparar la formación de una cultura y de una literatura nuevas, es decir, socialistas, no por métodos de laboratorio sobre la base de nuestra pobreza, de nuestras necesidades y de nuestra ignorancia de hoy, sino a partir de vastos medios sociales, económicos y culturales. El arte necesita bienestar, abundancia incluso. Los altos hornos deberán calentar más, las ruedas girar con mayor rapidez, las lanzaderas correr más, las escuelas trabajar mejor.

Nuestra vieja literatura y nuestra vieja cultura rusas eran expresión de la nobleza y de la burocracia y se basaban en el mundo campesino. El noble pagado de sí mismo y el noble “arrepentido” imprimieron su huella en el periodo más importante de la literatura rusa. Luego apareció el intelectual plebeyo que, basándose en el campesino y en el burgués, escribió también su capítulo en la historia de la literatura rusa. Tras pasar por el periodo de esquematismo extremo de los viejos narodniki, ese intelectual plebeyo se modernizó, se diferenció e individualizó en el sentido burgués del término. Ese fue el papel histórico que le tocó cumplir a la escuela decadente y al simbolismo. Desde principios de siglo, y especialmente después de 1907-1908, la transformación burguesa de la intelligentsia y de la literatura se realizó con celeridad. La guerra puso fin, patrióticamente, a este proceso.

La revolución dio al traste con la burguesía y este hecho decisivo irrumpió en la literatura. La literatura centrada sobre un eje burgués ya no existe. Todo cuanto ha quedado, más o menos viable, en el dominio de la cultura, y especialmente en el de la literatura, se esforzó y se esfuerza aún por encontrar una orientación nueva. Desde el momento en que la burguesía no existe, el eje no puede ser otro que el pueblo sin la burguesía. Pero ¿qué es el pueblo? En primer lugar, el campesinado y, en cierta medida, los pequeños burgueses urbanos; luego los obreros que no pueden ser separados del protoplasma popular del campesinado. Esto es lo que expresa la tendencia básica de todos los “compañeros de viaje” de la revolución. Y lo mismo en Pilniak, en los “Hermanos Sérapion”, y en los “imaginistas” que están todavía vivos. Y lo mismo ocurre con algunos de los futuristas (Klebnikov, Kruchenik y W. Kamensky). La base campesina de nuestra cultura, o mejor dicho, de nuestra incultura, pone de manifiesto de modo indirecto toda su inercia.

Nuestra revolución es la expresión del campesino convertido en proletario que, sin embargo, se apoya en el campesino y le muestra el camino a seguir. Nuestro arte es la expresión del intelectual que duda entre el campesino y el proletario. Se halla incapacitado, orgánicamente, para fundirse con uno o con otro, pero se inclina las más de las veces hacia el campesino. Debido a su posición intermedia y a sus vinculaciones, no puede convertirse en mujik, pero puede cambiar al mujik. Sin embargo, no puede haber revolución sin la dirección del proletariado. Tal contradicción es el origen de la dificultad fundamental a la hora de abordar el tema. Puede afirmarse que los poetas y escritores de estos años extremadamente críticos difieren entre si por la forma en que salen de esta contradicción, y por el modo en que colman el vacío, unos mediante el misticismo, otros mediante el romanticismo, un tercero mediante un prudente distanciamiento, y un cuarto por un grito ensordecedor. Con independencia de la variedad de métodos empleados para superar la contradicción, ésta sigue siendo una en esencia: consiste en la separación creada por la sociedad burguesa entre el trabajo intelectual, incluido el arte, y el trabajo físico. La revolución es obra de hombres que realizan un trabajo físico. Uno de los objetivos últimos de la revolución consiste en superar totalmente la separación entre esas dos clases de actividad. En tal sentido, como en todos los demás, la creación de un arte nuevo es una tarea que se realiza siguiendo las líneas del trabajo fundamental, el de la construcción de una cultura socialista.

Sería ridículo, absurdo e incluso estúpido hasta más no poder, pretender que el arte permanecerá indiferente a las convulsiones de nuestra época. Son los hombres los que preparan los acontecimientos, son los hombres los que los realizan, y los acontecimientos a su vez actúan sobre los hombres y los cambian. El arte refleja, de forma directa o indirecta, la vida de los hombres que realizan o viven los acontecimientos. Y esto es válido para todas las artes, desde la más monumental a la que se centra en lo más íntimo. Si la naturaleza, el amor o la amistad no estuvieran ligadas al espíritu social de una época, la poesía lírica habría dejado de existir hace mucho tiempo. Un profundo viraje histórico, es decir, un reordenamiento de las clases en la sociedad, rompe la individualidad, coloca la percepción de los temas fundamentales de la poesía bajo un nuevo enfoque y salva así al arte de una repetición eterna.

Pero el “espíritu” de una época ¿no actúa de modo indivisible e independiente de la voluntad subjetiva? Evidentemente, en última instancia este espíritu se refleja en todos; tanto en quienes lo aceptan y encarnan como en aquellos que luchan desesperadamente contra él o en quienes se esfuerzan por librarse de él; quienes le vuelven la espalda mueren poco a poco; quienes se resisten a él pueden, a lo más, reanimar tal o cual llama arcaica: el arte nuevo, al plantear nuevos jalones y ensanchar el campo de la creación artística, sólo podrá ser creado por aquellos que se identifiquen con su época. Si trazásemos una línea que una el arte actual y el arte socialista del futuro, podríamos decir que hoy apenas hemos superado la fase de preparación de esa preparación propiamente dicha.

Hagamos un breve esbozo de los grupos de la literatura rusa actual.

La literatura que se halla alejada de la revolución, desde los folletinistas del periódico de Suvorín hasta los líricos más sublimes del Valle de Lágrimas de la aristocracia, agoniza como las clases a las que han servido. Por lo que respecta a la forma, genealógicamente, esa literatura representa el perfeccionamiento de la línea maestra de nuestra vieja literatura, que comenzó como literatura de la nobleza y que terminó como literatura simplemente burguesa.

La literatura “mujik” soviética, que canta al campesino, puede encontrar sus raíces, desde el punto de vista de la forma, aunque de modo menos claro, en las tendencias eslavófilas y populistas de la vieja literatura. Resulta evidente que los escritores que cantan al mujik no preceden directamente de los mujiks. No existirían sin la literatura anterior de la nobleza y de la burguesía, de cuya literatura son la rama más joven. En la actualidad todos ellos tratan de ponerse de acuerdo con la hora de la nueva sociedad.

Indudablemente, el futurismo también era un brote de la vieja literatura. Pero el futurismo ruso no había alcanzado su completo desarrollo en el marco de la vieja literatura, ni había sufrido la adaptación burguesa que le hubiera valido ser reconocido oficialmente. Cuando estalló la guerra y luego la revolución, el futurismo era todavía bohemio, como todas las escuelas literarias en los países capitalistas. Gracias al impulso de los acontecimientos, el futurismo se adentró por los nuevos derroteros de la revolución. Un arte revolucionario no podía nacer de ahí por la misma naturaleza de las cosas. Aunque sigue siendo, por muchas razones, un brote revolucionario bohemio del arte antiguo, el futurismo contribuye en mayor medida, más directa y más activamente que cualquier otra tendencia, a la formación del arte nuevo.

Por significativas que puedan ser en líneas generales las obras de determinados poetas proletarios, su sedicente “arte proletario” no hace otra cosa sino cumplir un período de aprendizaje. Siembra por doquier los elementos de la cultura artística, ayuda a la nueva clase a asimilar las obras antiguas, aunque de modo superficial. En este sentido es una de las corrientes que llevan al arte socialista del futuro.

Carece de todo fundamento oponer la cultura burguesa y el arte burgués a la cultura proletaria y al arte proletario. De hecho, estos últimos no existirán jamás, porque el régimen proletario es temporal y transitorio. La significación histórica y la grandeza moral de la revolución proletaria residen precisamente en que ésta sienta las bases de una cultura que no será ya una cultura de clase, sino la primera cultura auténticamente humana.

Durante el período de transición, nuestra política artística puede y debe consistir en ayudar a los diferentes grupos y escuelas artísticas salidos de la revolución a captar correctamente el sentido histórico de la época y una vez haberles colocado ante el siguiente criterio categórico, “por la revolución o contra la revolución”, concederles una total libertad de autodeterminación en el terreno del arte.

Por el momento, la revolución se refleja en el arte de modo parcial solamente, una vez que el artista deja de mirarla como una catástrofe exterior, y en la medida en que todos los artistas y poetas, tanto los viejos como los nuevos, se conviertan en una parte de la trama viviente de la revolución y aprendan a verla no desde fuera, sino desde el interior.

El torbellino social no se calmará pronto. Ante nosotros tenemos decenios de lucha en Europa y en América. No sólo los hombres y las mujeres de nuestra generación, sino también los de la generación venidera, serán partícipes, héroes y víctimas de esta lucha. El arte de nuestra época será colocado enteramente bajo el signo de la revolución.

Este arte necesita una nueva conciencia. Por encima de todo es incompatible con el misticismo, sea éste sincero o se disfrace de romanticismo: la revolución tiene por punto de partida la idea central de que el hombre colectivo debe convertirse en el único señor y de que los límites de su poder sólo están determinados por su conocimiento de las fuerzas naturales y por su capacidad de utilizarlas. Este arte nuevo es también incompatible con el pesimismo, con el escepticismo, con todas las demás formas de abatimiento espiritual. Es realista, activo, colectivista, de forma vital y henchido de una confianza ilimitada en el porvenir.

29 de julio de 1924.

LEON TROTSKY

Publicado julio 27, 2013 por danielmecca en Editoriales

La verdad se impondrá. Le abriremos el camino. La verdad vencerá.   Leave a comment

“Si nuestra generación se ha revelado débil para imponer el socialismo en la tierra, dejemos al menos a nuestros hijos una bandera limpia. La lucha que se desarrolla sobrepasa de muy lejos en importancia a las personas, a las fracciones a los partidos. Es una lucha por el porvenir de la raza humana. Será una lucha dura. Y larga. Los que buscan la tranquilidad y el confort que se aparten de nosotros. En las épocas de reacción, ciertamente, es más cómodo vivir con la burocracia que investigar la verdad. Pero aquellos a los que el socialismo no les resulta una palabra vana sino el objetivo de su vida moral, ¡adelante! Ni las amenazas, ni las persecuciones, ni la violencia nos detendrán. Será tal vez sobre nuestros huesos, pero, la verdad se impondrá. Le abriremos el camino. La verdad vencerá. Bajo los golpes implacables del destino, me sentiré dichoso, como en los grandes días de mi juventud, si he logrado contribuir al triunfo de la verdad. Pues la más grande felicidad del hombre no está en la usufructo del presente, sino en la preparación del porvenir.”

León Trotsky, Quatrieme Internationale, febrero 1937.

Publicado julio 23, 2013 por danielmecca en Editoriales