Esto ya lo escribí mañana: la suba de tasas en EE.UU. pone en crisis toda la economía de Macri   Leave a comment

27541127_10215241244964080_2538286525949007413_n

Por Daniel Mecca

El índice de precios al consumidor (IPC) de los Estados Unidos creció 0,5% en enero, por encima de las previsiones del 0,3%, y representó el mayor aumento mensual en cinco meses. La inflación interanual de ese país quedó así en el 2,1 %.

A su vez, la inflación subyacente, que excluye precios volátiles como alimentos y combustible, subió 0,3%, el incremento más alto desde enero del año pasado (AFP).

El crecimiento del índice fue leído ya no como un hecho del anuncio de la suba en al año de las tasas de interés de la Reserva Federal (FED), actualmente entre 1,25 % y 1,5 %, a partir próxima reunión de marzo. Ahora, con estos datos publicados el miércoles 14/02, se prevé que la entidad podría disponer a lo largo del año de cuatro aumentos, frente a los tres que se pronosticaba hasta ahora.

Ya la suba de los bonos del Tesoro había anticipado la lectura del futuro incremento de las tasas de interés de la FED. El miércoles 14/02, el rendimiento de esos títulos a 10 años siguió avanzando hasta el 2,91%. Pero fue días antes que en medio de esta subida escalonada -el rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años estaba en 2,818%, su más alto desde 2014- se quebró Wall Street. El Dow Jones de Industriales, el principal indicador, sufrió el lunes 5/02 la mayor caída en puntos de toda su historia, con un retroceso de 1.175,21 unidades.

No es atribuible, sin embargo, el aumento de salarios en Estados Unidos – la tasa de desempleo se mantuvo en enero el 4,1 %, la más baja desde 2000- al derrumbe de la Bolsa, ya que las tasas de los bonos norteamericanos ya habían subido un 40%, antes del anuncio del informe laboral norteamericano (PO, 15/02). La suba de salarios no es inflacionaria per se.

¿Pero por qué cayeron las acciones de Wall Street si el propio índice Dow Jones había tenido en enero ganancias históricas de unos 6,5%, lo que representó la mejor performance de enero desde 1959? Aún más, la rentabilidad del Dow Jones, en el año, había sido más del 25,10% en dólares (índice agencia Bloomberg). La respuesta no solo está en la denominada “toma de ganancias”, es decir la venta de acciones para hacerse de su rentabilidad, bajar su precio y luego volver a comprar o recomprar sus propias acciones.

La suba del bono implica, por un lado, la posibilidad de una renta fija en dólares, con mayores rendimientos, frente a una renta variable como son las acciones. A su vez, el aumento del rendimiento de los bonos del tesoro es la desconfianza en el repago de la deuda pública norteamericana: un bono sube su rendimiento cuando le va mal al país emisor de ese bono. A ese país le cuesta más endeudarse. Esos bonos- combinación de la percepción del mercado sobre la solvencia del gobierno- entonces pagan más. Asimismo, las subas de la FED producirán un encarecimiento para la toma de deuda de las empresas.

Como analizó en Prensa Obrera (15/02), el rescate del capital por parte del Estado y los bancos centrales, desde el derrumbe de 2007/8, ha permitido la supervivencia de empresas al refinanciar sus deudas a tasas cada vez menores y que justamente “una de las mayores contradicciones del proceso especulativo es que los bancos necesitan mayores tasas de interés para evitar una fuga de accionistas y depositantes, y por otro lado, que la suba de tasas produce el derrumbe del mercado artificial de las Bolsas”.

La situación de Argentina

El aumento de tasas en Estados Unidos genera por un lado presión de “fuga” en el mercado de cambios de Buenos Aires, esto leído con mayor énfasis ante el recorte de la tasa interés del BCRA desde diciembre de 2017. Las tasas altas de Lebacs buscaban estimular la absorción de pesos para contener la inflación, pero mantenían alta las tasas de créditos y “ordenaban” las tasas del resto de los bancos, es decir que encarecían el crédito, lo cual es inflacionario.

El gran negocio del “carry trade” ocurrió cuando el dólar estaba planchado, es decir antes de la devaluación que prosiguió al sinceramiento de la inflación para 2018. Esta bicicleta financiera constaba en traer dólares al país, pesificarlos, invertirlos en Lebacs a 28% anual, retirarlos y volver a comprar dólares con la cotización baja. Generaba mayor rendimiento, por supuesto, invertir en la especulación financiera que en la inversión productiva. Así, con el carry, el negocio estaba en los mercados emergentes como el de la Argentina.

En números: el Banco Central pagó entre 2016 y 2017 alrededor de 21.000 millones de dólares por el pago de intereses de Lebac. Los intereses pagados a lo largo de 2016 totalizaron 10.000 millones de dólares, teniendo en cuenta el promedio del tipo de cambio de ese año.
Tras el sinceramiento de las metas de inflación (15% para 2018), se relajaron las tasas de interés y esa inversión se fue hacia el dólar con un alza devaluacionista.

El dólar alto no solo genera inflación al estar dolarizada la economía argentina, con sus consecuentes tarifazos. La deuda en dólares (59,9% de los U$S 293.789 millones solo al primer semestre 2017), con la depreciación del peso desde diciembre, la hizo crecer poco menos de 600 mil millones de pesos más. Y así con cada devaluación. Ese monto, según un relevamiento de Tiempo Argentino (10/02), es 15 veces lo que ahorró el gobierno nacional por los subsidios que redujo o quitó en las tarifas de servicios públicos, que se estima que redondearon los $ 50 mil millones para todo 2017. Sextuplica, además, el ahorro que logró el Estado al sobrecumplir sus metas de déficit primario en 2017.

A esto debería sumarse, por ejemplo, la colocación realizada en la primera semana de enero, por 9000 millones de dólares, y luego por otros 1000 millones de dólares y que fue acompañada por una emisión de bonos en pesos, ya a partir de la inminente suba de las tasas de la FED. Fueron 70.481 millones en nuevo bono con ‘cláusula gatillo’ que protege de la inflación a los especuladores financieros (más tasa del 3,75%).

El futuro llegó hace rato

El Gobierno basó su matriz en inversiones que no llegan, ya que era más rentable la especulación financiera. Pero, a su vez, construyó su estrategia económica en base al endeudamiento en moneda extranjera para afrontar el propio déficit fiscal que es generado por el propio endeudamiento. El déficit financiero argentino superó el 6% del PBI en 2017.

Por eso, que la FED tenga una política más agresiva con las tasa, implica una crisis de matriz para países emergentes como la Argentina. Según los datos oficiales del ministerio de Finanzas, la tasa de interés anual promedio de la deuda denominada en dólares al 30 de junio de 2017 era del 4,31%. El incremento de la Reserva Federal alzará ese porcentaje, siempre más alto en países más riesgosos. El futuro llegó hace rato.

En ese contexto, el jueves, el Banco Central decidió mantener la tasa de interés en 27,25% y dejó en pausa el ciclo de bajas, luego del recorte desde diciembre de 150 puntos básicos. No solo para evitar una fuga de capitales del mercado de cambios de Buenos Aires, sino también para contener la suba del dólar de cara a la rueda más fuerte de negociaciones paritarias. El dólar viene respondiendo a esto con una baja -el Banco Nación tuvo que salir a vender US$ 400 millones para frenar el dólar- que buscarán planchar la divisa en los primeros meses del año, lo cual podría reactivar momentáneamente el negocio del carry.

Sin embargo, uno u otro camino son inconducentes: sea que mantengan igual -por ahora- la tasa del BCRA y planchen el dólar, o bien bajen la tasa y disparen el dólar –ante el reclamo del sector agroexportador y para afrontar el déficit comercial que alcanzó en 2017 el récord de 8.471 millones de dólares la que produce la consecuente fuga de divisas. Así las cosas, con la perspectiva de la suba de interés de la Reserva Federal, empezaron a colocar deuda en pesos -con cláusula gatillo- que va a generar nueva emisión para financiar el déficit interno, por lo cual se va a generar nueva inflación y la crisis de todo el diagrama de Lebacs: absorben pesos, pero esos pesos los toma el Tesoro para financiarse.

Sea por un camino o por otra, es una crisis completa al esquema económico del gobierno, que lo único que ofrece de rentabilidad -ante los atractivos que ahora emergen de Wall Street para inversores y ante la propia caída del Merval que, pese a su recuperación de los últimos días, empieza a reformularse ante subas del casi 80% en 2017- es hacer pasar paritarias a la baja, avanzar con los despidos y la liquidación de condición de trabajo. Ante un esquema económico destinado al fracaso, y con la crisis internacional en el frente –con la consecuente guerra entre mercados-, el golpe al movimiento obrero es lo único que puede ofrecer Macri a la gran burguesía en pacto con la burocracia sindical, pero con el peligro de una recesión.

Parafraseando a un personaje del cuento “El Perseguidor” de Julio Cortázar, se puede decir sobre la economía de Macri: “Esto ya lo escribí mañana”.

Anuncios

Publicado febrero 19, 2018 por danielmecca en Notas en la prensa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: