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Tres minutos

Por Daniel Mecca (@dmecca1)

El sonido golpea las paredes; ensordece el mediodía. Las voces, al principio caóticas, retumban sobre sí mismas y se expanden bajo la formulación estética de un grito de cancha: es el tumulto organizado de la euforia. La cámara de video toma los rostros, y en los rostros las bocas de donde salen los cantos como látigos, y entonces ensordece el Diputados, de los trabajadoooores, ahora que la crisis la paguen los patrooooones. Y entonces ese grito que llega hasta la calle de afuera del local del Sutna, en San Fernando, donde se está haciendo un plenario de más de un centenar de delegados combativos de izquierda.

Ese grito que plantea un destino, que pronuncia un gesto histórico. Y adentro, cientos de personas que aplauden en sus sillas, algunos se paran, agitan el brazo derecho, irradian literatura sindical, y de nuevo el Ahora que lo criiiiisis la paguen los… El canto dura unos 20 segundos. En las paredes hay banderas de comisiones internas. Afuera brilla el sol de noviembre. Entonces la cámara se posa en el dirigente que está parado delante del micrófono y a punto de arrancar su discurso: apenas empieza el fade out de los cánticos, éste mira hacia adelante y formula una voz y una sonrisa, acompañado de un ademán victorioso en el brazo izquierdo:

Muchas gracias, compañeros, es un triunfo de todos ustedes.

Otra vez los aplausos; la sonrisa. Pero de golpe el dirigente contrae levemente esa expresión. Mira hacia adelante, son apenas unos segundos, pero mira como si tuviera un horizonte delante. Contempla. Ya no sonríe. Hay una seriedad lírica en su mirada. Y de golpe, otra vez, la mueca atorrante, gardeliana: “Acá pedí que me descuenten todo esto de los tres minutos…”. Esos tres minutos que cada compañero que se anotó en la lista de oradores tiene para hablar. Y él, Néstor Pitrola, dirigente del Partido Obrero, flamante diputado electo del FIT por la provincia de Buenos Aires, está por comenzar sus tres minutos:

Compañeros, el saludo nuevamente a este plenario, el más numeroso de todos, y eso es extraordinario. El 27 de octubre, al lado de la noticia de la derrota del Gobierno, indudablemente hubo otra gran noticia que ocupó un lugar destacado en la opinión pública nacional y especialmente en la clase obrera, que ha sido la elección del Frente de Izquierda: 1.200.000 votos, desde Jujuy hasta Santa Cruz, extraordinario; boleta entera a un programa, a un planteo desde Jujuy hasta Santa Cruz.

Encima, siendo tan reciente, me tocó estar en Córdoba donde nos han robado una cuarta banca y estamos luchando por ella y los llamo a todos a que acompañemos todo lo que podamos hacer. En Córdoba, encuestas posteriores nos daban que duplicaríamos los votos si hoy volviera a haber una elección, porque el 80 o 90 por ciento del pueblo de Córdoba cree que nos robaron la banca, lo cual ha incrementado la intención de voto.

Y después vino Salta, que eso no es intención de voto ni encuesta, sino que fue un triunfo, un Salteñazo que sacudió al país, algo que ha dejado la respiración cortada en los círculos del poder, porque ya proyectan la elección del Frente de Izquierda del 27 de octubre como posibilidad de poder en una provincia Argentina y en una de las grandes capitales argentinas.De este voto, quiero rescatar en este plenario el descomunal voto de la clase obrera al Frente de Izquierda. En Caleta Olivia, la capital del norte petrolero de Santa Cruz, sacamos el 22 y medio por ciento…

Los aplausos interrumpen el discurso. Pitrola hace una pausa. Frena unos segundos su mirada en un punto fijo del público. No parpadea. Traga un poco de saliva. Tiene los párpados algo caídos, un gesto analítico, la mano derecha sobre el micrófono como descansando un pensamiento. Detrás de él se ve una bandera negra donde se puede leer algunas palabras como “Trabajadores”, “En lucha”, “FATE”, “San Fernando”. Sigue:

En el pueblo del Ingenio Azucarero, que no es la capital de Salta, de eso no se habla sacamos como el 20 por ciento. Hay una escuela dentro del Ingenio El Tabacal donde ganamos las cuatro urnas en esta elección del Partido Obrero. Y doy por descontado, por lo que hable en Córdoba con dirigentes del proletariado mecánico, que el voto de la gran clase obrera mecánica de la capital cordobesa es enorme entre la clase obrera industrial y en todos los sectores de la clase trabajadora.

En segundo lugar, ha sido un voto muy consciente; algunos periodistas preguntaron si los votantes son trotskistas. Es una pregunta ridícula. Indudablemente muchos vienen del peronismo: ¿qué podemos pretender en este país, sobre qué base vamos a crecer para una alternativa de poder socialista si no es con desplazamiento de la clase obrera peronista?; más allá de que la juventud trabajadora del movimiento obrero, de la fábrica, de la juventud estudiante ya tiene muy pocas ataduras con el peronismo. Pero muchos viejos trabajadores han votado a la izquierda creyendo ver en las banderas socialistas la bandera de emancipación nacional y social que abandonó el peronismo. Esto tiene una característica profundamente positiva.

Por eso el dirigente del Partido Obrero enfatiza que el voto al Frente de Izquierda “es el más consciente de todos”. Lo dice ascendiendo la voz, agitando el dedo índice de la mano derecha e interpelando el aire. Entonces abre la palma de la mano, la curva un poco, y baja el brazo de arriba hacia abajo: es el paisaje de la firmeza. Dice que son “claros socialistas”, que es un voto consciente porque hicieron un planteo clasista, porque han “defendido la agenda de los trabajadores” y han elaborado como eje “que viene un ajuste de parte de la burguesía”. Define: “Y la burguesía opositora de los (Sergio) Massa, los (Mauricio) Macri, los (Margarita) Stolbizer, (Ricardo) Alfonsín, (Hermes) Binner están en eso, igual que el Gobierno, discuten quién hace el ajuste y de qué manera. Es decir que ha sido un pronunciamiento de 1.200.000 trabajadores más los salteños contra el ajuste”.

Esta batalla que plantea este plenario es la batalla de las reivindicaciones obreras cuando viene el ajuste que ya lo tenemos encima, con una inflación del 30%, y que acá mismo se ha planteado la reapertura de paritarias. Ya hay gremios que lo han planteado como el Frente Gremial Docente, y hasta la Uatre de (Gerónimo) Venegas ha tenido que plantear la apertura adelantada de paritarias porque son los que peor cagaron en su momento a los obreros rurales para los topes salariales 2013. El planteo que acá se hace es un planteo en perspectiva de gran claridad, y se conecta con todo el planteo político que ha hecho el Frente de Izquierda y nosotros vamos a luchar en el parlamento por esto.

Pitrola hace un silencio imperceptible  Y pronuncia:

Compañeros, (Hugo) Moyano abandonó la calle.

La frase cobra una identidad filosa en su brevedad; lleva lo implacable de la verdad. El dirigente abre más grande los ojos, como si en esa instancia pudiera expandir la palabra. Durante el próximo minuto no dejará nunca de agitar el brazo derecho que acompañará el signo desafiante de su voz. Temblará en un momento la hoja con anotaciones que tiene su mano izquierda y que no mirará en todo su discurso. Ahora continúa:

Moyano abandonó la calle. Esto hay que decirlo. Y lo hizo después de una reunión con Massa; la jerarquía de la Iglesia convocó a todos, incluido al ministro de Trabajo, Carlos Tomada; ahí fueron todos a enhebrar un consenso social para aplicar la sintonía fina –o como se le llame en esta etapa- a la contención social del ajuste que viene vía tarifazo, vía devaluación monetaria, vía inflacionaria que estamos viviendo. No es un problema más que Moyano dejó la calle el 20, sino que es un problema de fondo: entregó cualquier lucha pasada en bandeja a la burguesía opositora para ser ahora factor de contención en la transición 2013-2015. Esa es la importancia estratégica de este plenario.

Este planteamiento independiente va de cara a los sindicatos de las cinco centrales obreras, y tomando en parte en sus manos lo que les digo: que para nosotros es tarea estratégica después de esta primera victoria de tener un bloque parlamentario en una decena de provincias del país, la tarea estratégica es la conquista de los sindicatos del movimiento obrero, y pasa por la recuperación de cuerpo de delegados y seccionales, etc. Éste es el problema: la burocracia se está juntando, ellos dicen para defender el modelo sindical, es decir para defenderse contra este movimiento que ustedes representan hoy reunidos aquí.

El país los mira, compañeros, porque está planteado potencialmente un fantasma que recorre la Argentina, como dijo la contratapa de la revista Barcelona.

Los aplausos, una vez más, desarrollan su propio latido. Pese al toque de humor irónico del final de la frase, Pitrola permanece serio: hay rigurosidad en sus ojos, hay un derecho de soñar. En la mirada del dirigente aparece el clímax combativo de su discurso. La cámara lo toma un instante y luego filma al público, que vitorea, que aplaude. La cámara regresa:

Compañeros, termino acá, con mis tres minutos –me viene bien el entrenamiento porque a los bloques chiquitos le dan poco tiempo en Diputados-, pero quiero decirles lo siguiente: ustedes han consagrado diputados de la clase obrera en el Congreso y nuestra acción legislativa va a ser una acción en conexión con el movimiento de lucha de la clase obrera y todos los movimientos populares de afuera del parlamento. Nos preguntan si tenemos aliados: adentro del parlamento ninguno, pero afuera son cada día más. Gracias, compañeros.

Pasaron los 3 minutos. En rigor, fueron muchos más, cerca de diez. Poco importa: el tiempo, finalmente, es una interpretación perceptiva del momento. Por eso, detrás de esos minutos de discurso, hay en realidad décadas de lucha, historia y militancia;  la historia -que no es más que un desprendimiento revolucionario del tiempo- la escriben los que luchan.

El video va terminando con un plano abierto del plenario. La ovación –los aplausos- recuerdan el sonido de la lluvia cuando cae sobre las veredas, ese estrépito. Alguien, en el público, grita “Bravo”. Pitrola ya está en su asiento junto a los demás. Cuando se apague la cámara, los aplausos seguirán unos segundos. Alguien escribió una vez que el tiempo del mundo se lee en los rostros.

Y en estos rostros se lee el tiempo de lucha.

(Relato escrito a partir del video de la intervención de Néstor Pitrola en el IV plenario del Sutna San Fernando)

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Publicado noviembre 20, 2013 por danielmecca en Relatos

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