La rueda celeste   Leave a comment

Llevada por la corriente, arrojada por las olas, inmensamente  arrastrada por el entero poder del océano, se mueve la medusa en el abismo del mar. La luz brilla a traves de ella, la oscuridad la penetra. Llevada, arrojada, arrastrada de un lugar cualquiera a cualquier otro lugar, porque en el mar profundo no hay más compás que cerca y lejos alto y bajo, la medusa se eleva y se mece, el pulso late ligero y rapido dentro de ella como late el vasto pulso del día en el mar llevado de la luna. Elevándose, meciendose, latiendo la más vulnerable e insustancial de las criaturas tiene por defensa la violencia y el poder de todo el océano, al que le ha confiado su ser, su movimiento y su voluntad. 
Pero aqui se levantan los tercos continentes, Los bancos de grava y los acantilados de roca irrumpen desde el agua audaces al aire, ese seco, terrible espacio exterior de radiacion e inestabilidad, donde no hay sustento para la vida. Y ahora, ahora las corrientes conducen por senda errada y las aguas traicionan, quebrando su  circulo infinito, paa saltar en sonora espuma contra roca y aire, rompiendo…
¿Qué ha de hacer la criatura toda de materia arrastrada por el mar
sobre la arena a la luz del dia, que la mente, cada mañana al despertar?

Ursula K Leguin
Fragmento de La rueda celeste

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Publicado diciembre 23, 2011 por danielmecca en Literatura

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