Habitación 329*   Leave a comment

La llovizna en la ventana.
Como latidos la llovizna.
El amanecer nunca llega,
la lenta oscuridad  cae en los ojos
de los que no pueden dormir.

Ya no hay espectadores:
acá
la muerte no es un poema;
Cuando nadie la mira
toca las sábanas y los pies.
Es delicada como un niño.
Profunda como un puñal.

Alrededor hay miradas:
lejanas, parecidas a la infancia.
Miradas que buscan a dios
en cualquier rostro;
íntimas, oscuras, miradas blancas
que ya no pueden mirar;
miradas en voz baja, frías, del olvido.

No sé qué sostiene la vida
en cada habitación:
solo sé que los latidos
son más fuertes
cuando se apaga la luz,

que sólo importa
el sueño de volver a sentir
lo que hay allá afuera.

Atravesar las lágrimas
es escribir este poema,

quedarse de pie
ante el hondo temblor
de estar vivo.

*Poema inédito. Enero 2011.

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Publicado marzo 28, 2011 por danielmecca en Mis poemas

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